La pobreza afecta actualmente a 220 millones de latinoamericanos, el 45 por ciento de la población de la región, y la precariedad del empleo se expresa en que la mitad de los trabajadores trabaja en el sector informal o de baja productividad, según un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe de Naciones Unidas (Cepal).
El documento llamado Panorama Social elaborado por la Cepal, con sede en la capital chilena, fue entregado el jueves con el sombrío panorama por el secretario ejecutivo del organismo, el economista colombiano José Antonio Ocampo.
El informe establece que de los 220 millones de pobres, unos 117 millones son niños y menores de 20 años. Para reducir a la mitad la pobreza infantil hacia el 2015, Cepal considera que se requiere un crecimiento económico sostenido del 6 por ciento anual.
"Un grupo de países logró reducir sus niveles de pobreza en el bienio 1998-1999. Sin embargo, en otros se interrumpió la tendencia positiva mostrada durante los primeros ochos años de los 90", expresó la Cepal.
En la década pasada se observó un aumento en la precariedad del empleo. "Esta tendencia se dio en el marco de un aumento de la proporción de personas que trabajan en los sectores informales o de baja productividad, que alcanzó en 1999 a cerca del 50 por ciento de la fuerza de trabajo en las zonas urbanas y porcentajes aún más elevados en las zonas rurales", indicó Cepal.
La indefensión, inseguridad y riesgo es un sentimiento que afecta a crecientes sectores de la población.
En el campo laboral, la precariedad se demuestra también en un aumento en la proporción de asalariados en empleos no permanentes, sin contrato de trabajo y sin seguridad social.
Como consecuencia de la escasa capacidad de competir y la debilidad del capital físico y humano de las micro empresas, el 50 por ciento de los ocupados en ese sector están sujetos a los altibajos de las economías latinoamericanas, señaló Cepal.
Ocampo señaló que la pobreza y la vulnerabilidad no se concentran sólo en los estratos más pobres, sino que también en algunos casos en sectores medios.
La vulnerabilidad social a la que se enfrenta gran parte de la población de Latinoamérica ha redundado en crecientes presiones sociales a los gobiernos para procurar reducir la situación.
Cepal sostuvo que "es necesario recuperar algún grado de universalidad en las políticas, considerando como grupos objetivos a estratos populares y a estratos medios descuidados por una excesiva focalización".
El panorama social incluye también las condiciones de vida de los adultos mayores, la mayoría de los cuales no escapan a la situación de vulnerabilidad.
En un escenario de creciente envejecimiento de la población latinoamericana, Cepal señaló que menos de la mitad de los que están en edad de jubilarse perciben ingresos previsionales.
Un creciente sentimiento de inseguridad, indefensión y riesgo afecta a la mayoría de los latinoamericanos en los inicios del nuevo siglo, según el estudio. sociedad latinoamericana de comienzos del siglo XXI", dijo Ocampo.
Ocampo estimó que la percepción de inseguridad de los latinoamericanos se sustenta en los cambios que ha experimentado el mercado del trabajo en la región y en un repliegue de la acción social del estado.
"La precariedad del mercado laboral, con mayores porcentajes de empleo temporal, sin contrato y sin seguridad social, trae consigo la inestabilidad de los ingresos familiares, lo que redunda en un sentimiento generalizado de frustración", dijo Ocampo.
"Nos enfrentamos a una generación frustrada", añadió. La sensación de inestabilidad y desamparo sería una secuela directa de las subidas en las tasas de desocupación, así como de la mala calidad de los puestos de trabajo que se mantuvieron pese a la crisis económica.
Ocampo dijo que los gobiernos están enfrentando crecientes demandas sociales en pos de una menor vulnerabilidad social, por lo que requieren echar mano a una combinación de políticas.