Economía

Pobreza afecta a la enseñanza

Estudios demuestran que los niños alimentados en la escuela tienen un mayor grado de concentración


El encarecimiento de los alimentos ha provocado motines mortales en democracias jóvenes como Haití y llevado al presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, a predecir que 100 millones de personas adicionales caerán en la pobreza.

Una de las víctimas de la crisis de los alimentos será la enseñanza de millones de los niños más pobres del mundo. El vínculo es tan sencillo como un almuerzo escolar. Garantizar que los niños reciban una comida gratis en la escuela es no solo una poderosa herramienta para combatir la desnutrición de 350 millones de chicos hambrientos, sino también una de las mejores estrategias educativas.

En varios estudios se ha demostrado que los niños alimentados en la escuela tienen un mayor grado de concentración mental, una memoria más fiel, mayor fluidez verbal y mejor entendimiento.

 

El Instituto Internacional de Estudios sobre Política Alimentaria determinó, en una evaluación en Bangladesh en el 2003, que en las escuelas donde se alimentaba a los estudiantes las calificaciones en general mejoraron un 15,7 %, y un 28 % las de Matemática.

En un estudio en Jamaica en 1989 se descubrió que dar desayuno en la escuela a los estudiantes de primaria mejoraba considerablemente la asistencia y las calificaciones de Matemática, y que los que más se beneficiaban eran los niños con crecimiento retrasado o previamente desnutridos.

Además de mejorar el aprendizaje, la alimentación en las escuelas puede ser un incentivo para que los padres más pobres matriculen a muchos de los 72 millones de niños y 226 millones de adolescentes que no asisten a la escuela en los países en vías de desarrollo.

 

Cada año en la escuela puede significar un aumento salarial de un 10 % o más cuando la persona entra en la fuerza trabajadora.

Pero los padres que viven en la miseria suelen hallar muy onerosos los costos inmediatos de enviar sus hijos a la escuela, así como los costos en materia de oportunidades (un menor ingreso familiar y menos acarreo de leña o agua, así como menos atención para familiares enfermos o pequeños).

Las niñas pagan.
A menudo son las niñas las que no se envía a la escuela porque la familia depende de ellas para hacer las tareas domésticas y porque en ciertas culturas los padres invierten menos en la preparación de las hijas ya que se espera que se casen y entren en las familias de sus esposos.

 

La mejor forma de aliviar la carga de tales padres es eliminando el pago de matrículas, abaratando los uniformes escolares y reduciendo el tiempo de viaje del hogar a la escuela y viceversa.

Un pequeño incentivo --como un almuerzo escolar gratis o llevar un saco de arroz a casa-- puede también persuadir a dichos padres a matricular sus hijos e hijas en la escuela. En el 2005 la asistencia en Ruanda aumentó 73 y 94%.


fecha edicion
old id
384160
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América