Polaroid Corp., conocida por sus cámaras y películas fotográficas instantáneas, se declaró en bancarrota ayer. La solicitud de apegarse a las leyes de protección contra la quiebra se esperaba porque la empresa estaba profundamente endeudada.
Hace tres meses, Polaroid dijo que no podría pagar a los tenedores de sus bonos y que exploraba opciones estratégicas --incluida la venta de la empresa-- mientras negociaba con sus acreedores.
Pero no encontró comprador y sus negocios se vieron más afectados aún tras los ataques del 11 de septiembre. La empresa se vio obligada a la reorganización. Polaroid, fundada por Edwin Land en 1937, había luchado por adaptarse a la nueva tecnología digital, y l a empresa debía negociar o dividirse en partes bajo la supervisión del tribunal de bancarrotas.
Una reorganización de Polaroid, apegada a la ley de bancarrotas haría más atractiva a la empresa (y partes potenciales) a los ojos de los compradores, según analistas. Los compradores podrán adquirir acciones gratis y posiblemente descuentos en la deuda de Polaroid si la compra surgiera de los procedimientos de bancarrota. Polaroid había tratado de reestructurar una deuda de 950 millones de dólares, y perdió 109,9 millones en el trimestre que concluyó el 2 de julio.