Las decisiones políticas determinarán el mercado energético de América Latina a corto plazo, especialmente en Venezuela, Brasil, Argentina y Bolivia, concluyeron ayer expertos en un foro sobre el tema.
“Si en la década de los 90 la inversión privada fue el motor del sector energético de la región, ahora es la política”, dijo Patricia Vásquez, coordinadora regional para América Latina de la firma Energy Intelligence Group, con sede en Washington.
La experta agregó que el mejor ejemplo es Venezuela, donde “ahora la gran pregunta es que pasará con su industria petrolera, que estuvo paralizada por semanas debido a la crisis política”.
“Hay un gran escepticismo en torno a la situación financiera de PDVSA (la petrolera estatal), si ésta podrá seguir produciendo al mismo nivel tras los despidos y el daño ocasionado a sus instalaciones tras el paro. La imagen de PDVSA como proveedor de crudo confiable en el mundo se ha visto perjudicada”, indicó.
Vásquez añadió que Bolivia es otro país donde la política jugará un papel importante en el futuro de su industria energética, sobre todo ahora que el gobierno se enfrenta a la disyuntiva de por dónde exporta gas al mercado de Norteamérica, si por Chile o Perú.
“Por Chile sería menos costoso; es lo que desean las empresas porque es una economía más orientada a los negocios que la peruana, pero por otro lado sigue latente el rechazo de los bolivianos a los chilenos por razones históricas”, señaló. A su juicio, esto “deja al gobierno boliviano enfrentado a una situación difícil, pues deberá decidir si hace caso a las empresas, o si escucha a la población y se deja llevar por la política”.
Jed Bailey, director para Latinoamérica del Cambridge Energy Research Associates, coincidió en señalar que “los mayores desafíos que enfrenta el sector energético son la política y el declive de la relevancia de la región en la escena política mundial”.