En un mundo cada vez más globalizado, la información constituye el elemento esencial y vital para el movimiento de las actividades económicas. La necesidad de una amplia difusión de las medidas que tomen las autoridades del Estado se convierten en el faro que puede guiar a puerto seguro a nuestra economía en un mar tormentoso que significa la actual situación de los mercados globales y locales. La economía panameña al igual que las economías de Latinoamérica y del mundo buscan ajustarse a las nuevas reglas del juego que se han modificado tras los recientes sucesos en New York y Washington y la escalada bélica desarrollada por Estados Unidos en Afganistán y sus proyecciones hacia otros países Arabes como Irak y otros.
El compromiso de buscar opciones para reactivar nuestra economía y el desarrollo de nuevos factores que dinamizen el modelo de mercado ante la crisis que vivimos no es privativa ni solamente responsabilidad de los sectores políticos, sino de todos los sectores aunque preferentemente aquellos que puedan ofrecer opciones técnicas. De hecho, las opciones que se han ido generando en la economía global provienen de estamentos eminentemente técnicos y económicos como por ejemplo el Banco de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED), Bancos Centrales de la Comunidad Europea y de Latinoamérica y organismos internacionales como el FMI, Banco Mundial, entre algunos.
EL MODELO SE AGOTA EN LA COYUNTURA
Como hemos mencionado en otros artículos en este periódico, la economía panameña ha venido desacelerando desde 1998, lo cuál nos acercaría a una situación peligrosa si no tomamos las medidas del caso y entramos de lleno en una recesión de la cuál no pudiésemos salir y decimos que es una situación peligrosa en virtud de que el modelo económico se ha agotado. Los sectores tradicionales no sustentan el crecimiento económico, generándose en algunos de éstos tasas de crecimiento negativas. En efecto, de acuerdo a los Informes de Coyuntura del Ministerio de Economía y Finanzas, las tasas negativas en los últimos trimestres se ubican en la industria, el comercio, la construcción, los hoteles y restaurantes, electricidad y agua y la Autoridad del Canal. Sin embargo, entre los sectores que actualmente sostienen el crecimiento se encuentran: La Zona Libre, los puertos, las telecomunicaciones, las actividades inmobiliarias y algunos servicios gubernamentales y personales, en su conjunto, según se desprende de los informes ministeriales.
Definitivamente, el modelo económico se ha agotado, la reforma económica marcha a media máquina y nuestra inserción a los mercados globales se retrasa día a día por las deficiencias estructurales que la economía debió superar a comienzos de los noventa. No en vano, el desempleo presenta cifras de dos dígitos desde 1982, el crecimiento no es dinamizado por ningún sector que pudiese considerarse como pivote, la inversión no le vemos que despegue, sobretodo si consideramos nuestra situación ante las calificadoras de riesgo, y por último nuestros compromisos reflejados en el servicio de la deuda externa, situación que se agrava en la coyuntura actual.
REACTIVACION TECNICA O DIALOGO POLITICO
Es meritorio el hecho de que las fuerzas políticas más significativas de nuestro país se sienten a dialogar sobre el futuro de nuestra economía, creemos sinceramente que muchas cosas positivas se pueden lograr a través de este diálogo, sin embargo, en otras oportunidades se han realizado innumerables diálogos como Bambito, Coronado y otros, que no han cubierto las expectativas para los cuales fueron convocados, mucha filosofía y pocos resultados. Igualmente, en Panamá, donde las comisiones en tiempos de crisis han marcado la pauta, se opta nuevamente por el factor político en detrimento de los elementos técnicos económicos, lo que ha significado que hasta el momento no se tenga clara la situación. El factor político es requisito sine qua nom para el logro de los objetivos principales a los cuáles se refiere a la reactivación de la economía, sin embargo, la salida a esta crisis de connotación global reside precisamente en las opciones técnicas viables financieramente, que presenten retornos en valor agregado para la economía y que no representen necesariamente compromisos políticos.
La reactivación económica debe responder a todos los sectores inmersos en las actividades que se desarrollan en los mercados los cuáles muchas veces no son necesariamente sectores políticos, sino sectores productivos simplemente, cuyo objetivo se traduce en poder sacar sus productos al mercado, obtener fuentes de financiamiento, adquirir insumos a bajos costos, como para los profesionales: obtener un trabajo que signifique un salario que responda por los años dedicados a la preparación académica y al conocimiento técnico, en fin, una reactivación abierta a todos participantes del mercado.
Es de conocimiento general que la mayoría de los programas que intentan reactivar la economía son esfuerzos de grandes grupos económicos, así tenemos que el primer programa que abarcó un capital de 20 millones de dólares fue elaborado por estos grupos, posteriormente se publicó un plan elaborado por los empresarios, existen igualmente planes elaborados por trabajadores, sin embargo, es difícil conciliar tantos intereses microeconómicos en un plan netamente macroeconómico de orden estructural. El hecho más sobresaliente en la actualidad lo constituye entonces, él haber reunido en torno a este tema a políticos locales que sin lugar a dudas llegarán a interesantes conclusiones previo acuerdo político. Pero que pasaría por ejemplo si el acuerdo es económicamente viable y políticamente no, cual será la decisión, he ahí el dilema, política o economía.
¿ES VIABLE UN CONSEJO TECNICO DE REACTIVACION ECONOMICA?
Las mesas de diálogo representan un gran avance que la sociedad civil ha podido desarrollar en América Latina en la era post-militar. Las mesas de diálogo han tenido un fin primordial que es lograr un consenso de la sociedad sobre un tema general que ha sido frecuentemente los derechos humanos. Al tomar como ejemplo el desarrollo de las mesas de diálogo podemos afirmar que representan un ejemplo de unidad de la sociedad civil para encontrar soluciones independientemente de los factores políticos. Si la sociedad civil encuentra sus propias formas para solucionar problemas por que no acudir a esta forma de organización para reactivar nuestra economía.
Al crear un Consejo Técnico de Reactivación Económica, estaríamos dando la oportunidad a la sociedad civil quien en conjunto con los demás estamentos políticos y de gobierno pudiesen no sólo llegar a conclusiones para soluciones de corto plazo sino verdaderamente a sentar las bases de una nueva estructura para nuestra economía. Un Consejo Técnico tendría la potestad de encontrar las fórmulas que permitan que la economía pueda desarrollarse en forma independiente a los intereses de grupo. Un Consejo compuesto por especialistas de probada formación académica y solvencia moral, que pudiera poner al servicio del País todo su conocimiento sabiendo que no serían coartados por no pertenecer a ningún partido político u organización gremial.
El factor político es eminentemente necesario, pues son los estamentos políticos los que pueden llevar a cabo sobre la base de su consenso las medidas que pudiesen provenir de la sociedad civil. La diferencia entre un consejo técnico y una mesa de diálogo político pudiese ser el conflicto de intereses y la diferencia ideológica que de alguna manera no permita poder concluir en proyectos de largo plazo que cambien nuestra estructura económica e impulse las reformas para salir del rezago en que nos encontramos y entrar de lleno en la globalización.
¿ESTAMOS LOS PANAMEÑOS PREPARADOS PARA REACTIVAR LA ECONOMIA?
En las actuales circunstancias, donde pocos se atreven a reconocer una situación recesiva de nuestra economía, la tendencia es a buscar culpables. Por un lado culpamos del problema económico al actual gobierno, al gobierno anterior, al empresario, al trabajador, mañana culparemos al nuevo gobierno en fin, siempre se busca un culpable.
Los profesionales que venimos estudiando la economía panameña desde hace varias décadas sabemos que los culpables debemos ubicarlos en aquellos sectores que no mejoran nuestra productividad, cuando debemos hacer más competitiva nuestra economía para lo cuál es primordial, abandonar el proteccionismo, el reino de los subsidios, mejoremos la trasparencia del mercado, respetemos la institucionalidad, mejoremos los salarios de los que se preparan técnicamente y a conciencia para el futuro, demos esperanza a la juventud que entra por primera vez al mercado de trabajo.
Es mil veces saludable y elogiable el ejemplo de los partidos políticos y organizaciones de la mesa de diálogo por reunirse para trazar lineamientos, pero la situación no se resolverá por medios políticos, sino más bien debiésemos brindar la oportunidad a un Consejo Técnico, démosle la oportunidad a los profesionales panameños, el modelo económico con su falta de dinamismo e inequidad, y la forma de tomar las decisiones se ha agotado, es necesario un voto de confianza para los profesionales.