Portugal hizo ayer la última emisión de deuda pública del año, que acabó por colocar en el mercado a un interés que prácticamente duplica el pagado hace mes y medio y que se interpretó como un nuevo gesto de desconfianza de los inversores.
Según los datos facilitados por el Instituto de Gestión de Tesorería y de Crédito Público (IGCP) luso, el país emitió bonos con vencimiento a tres meses por valor de 500 millones de euros, por los que tendrá que pagar un interés del 3.40%.
Este tipo casi duplica el registrado en la anterior emisión a tres meses, realizada el pasado 3 de noviembre, cuando se colocaron otros 500 millones de euros a un interés del 1.81%.
La penalización sobre los bonos lusos subastados ayer es todavía mayor si se compara con la pagada en la primera emisión del año, realizada el 21 de abril, y en la que se colocaron 575 millones de euros al 0.47%, siete veces menos que ahora.