Las recientes informaciones sobre una posible separación entre Chrysler y Daimler, aunque desmentidas por el grupo, han conferido una expectación inusual al discurso que el presidente de la entidad, Juergen Schrempp.
Schrempp inauguró en esa ciudad estadounidense el 25 Congreso Mundial sobre el automóvil que organiza la publicación Automotive News, la más prestigiosa de EU en el sector de la automoción.
La presencia de Schrempp, justo un día después de que el diario "The Times" de Londres publicara que el presidente del grupo afronta un ultimátum, que finaliza el próximo mes de julio, para poner en "orden" Chrysler o desprenderse de ella.
La unidad estadounidense del grupo, que sufre una de sus peores crisis financieras, y los dos principales accionistas del conglomerado, Deutsche Bank (12 por ciento) y el estado de Kuwait (7,4 por ciento), han exigido a Schrempp sanear las cuentas en seis meses.
Según el artículo, que cita fuentes anónimas del interior del grupo, Schrempp perderá el cargo de no producir beneficios a corto plazo.
La posible separación de Chrysler ya ha atraído el interés de compradores potenciales como Ford, General Motors, Honda y Volkswagen, añadía el "The Times".
A pesar de que portavoces de DaimlerChrysler han calificado de "especulativa" la información del periódico británico, los analistas de Detroit aseguran que Chrysler sufrirá una dramática transformación y que todas las opciones permanecen abiertas.
El plan global sobre la reestructuración de Chrysler será presentado el 26 de febrero en Stuttgart (Alemania), fecha que coincide con la publicación del balance anual de la compañía.
Schrempp reconoció que deberán limitar la capacidad de producción, ajustándose a las predicciones globales de venta en el mercado estadounidense, que bajaron de 17,4 millones en el año 2000 a 16 millones en el año 2001.
Especialistas del sector esperan que Chrysler cierre definitivamente cinco plantas en EU y despida a un 15 por ciento de sus empleados.
Chrysler perdió 1.250 millones de dólares durante el último trimestre del año 2000, además de 512 millones en el tercer trimestre, lo que le precipitó a una de sus peores crisis financieras.
Daimler adquirió Chrysler en 1998 por 36.000 millones de dólares, sin embargo las visiones de globalización y sinergias no pudieron superar los celos nacionales y diferencias culturales entre los ejecutivos alemanes y estadounidenses.
Los más altos cargos estadounidenses de Chrysler, entre los que se incluyen directores y diseñadores que llevaron al grupo a ser uno de los más exitosos del sector a mediados de la década de los 90, fueron despedidos de sus cargos o los dejaron cuando se realizó la fusión, calificada por los críticos como una "conquista" de los alemanes.