Los precios del petróleo reaccionaron sensiblemente a dos inesperadas noticias, pues subieron hasta batir nuevos récords, ante la clausura del mayor pozo petrolífero de EE.UU, y cayeron con fuerza, tras la amenaza de atentados terroristas contra vuelos entre el Reino Unido y EE.UU.
Por su parte, la OPEP, tras mostrarse preocupada por el alto nivel de los precios del crudo, envió la semana pasada un mensaje de tranquilidad asegurando su compromiso por hacer todo lo posible para mantener bien abastecido el mercado internacional.
Los operadores en el mercado petrolero previeron que la alerta "crítica" y la imposición de mayores medidas de seguridad que han provocado caos en los aeropuertos pueden conducir a un descenso en el consumo.