Los precios de la gasolina alcanzan niveles récord en Estados Unidos en detrimento del poder de compra de los ciudadanos, cuyo apetito por el consumo es vital para mantener el crecimiento.
El precio del combustible batió un nuevo récord esta semana al alcanzar 1.773 dólar por galón (3.78 litros), según la Asociación de Automovilistas Estadounidenses (AAA).
La situación preocupa a los consumidores, ya que las tarifas están, desde hace unos meses, nuevamente al alza.
Según un sondeo realizado a principios de mes, antes de la escalada de violencia en Irak, las noticias que los estadounidenses siguen con más interés son las vinculadas al precio de la gasolina.
No se prevén mejoras en los próximos meses, ya que la Agencia estadounidense de Información sobre la Energía (EIA) estimó un promedio de 1.76 dólar por galón de abril a setiembre de 2004, 20% superior al del verano boreal pasado.
"En algunos meses podría alcanzarse, incluso superarse el nivel de 1.80 dólar", advirtió la EIA en un informe publicado el jueves.
Las causas son conocidas: al aumento del precio del petróleo, a la demanda en alza constante y a el nivel reducido de las reservas, se suman la creciente incertidumbre sobre las fuentes de suministro, profundizada con la reciente degradación de la situación en Irak.
Lo preocupante es que los efectos podrían repercutir directamente sobre el apetito de consumo de los estadounidenses, y los consumidores siguen siendo el motor principal del crecimiento en Estados Unidos.
"El aumento de los precios de la gasolina es evidentemente una de las grandes amenazas que pesan sobre la progresión del gasto" de los consumidores, aseguró Michael Niemira, economista del ICSC (Consejo Internacional de Centros Comerciales) que supervisa las ventas de las cadenas de tiendas.
Esas ventas ya habían vacilado a fines de marzo debido a que el precio del combustible "afecta el ingreso disponible y reduce las compras", según el economista.
El aumento del combustible actúa, efectivamente, como un impuesto al consumo.