Los precios del crudo cerraron el año 2003 por encima de los 30 dólares/barril en los mercados de Nueva York y Londres, subida provocada por la inestabilidad geopolítica, el bajo nivel de reservas almacenadas y la elevada demanda.
En el mercado neoyorquino, los contratos para entrega en febrero del Petróleo Intermedio de Texas, el de referencia en EU, terminaron el año con un precio de 32.52 dólares/barril.
El petróleo tejano ha registrado un precio medio de 31 dólares por barril durante el año, lo que supone un aumento del 19% respecto al año anterior y el más alto en dos décadas.
El petróleo Brent para febrero finalizó el año en el mercado londinense a 30.17 dólares/barril. Este tipo de crudo registró un valor medio de algo más de 28 dólares/barril en el año, un 14% más que en 2002.
La paulatina disminución de las reservas almacenadas en EU, que es el mayor consumidor mundial de crudo y derivados, ha sido uno de los factores que más ha presionado al alza de los precios, al incrementar la inquietud de los mercados sobre posibles desajustes entre la oferta y la demanda.
Los últimos datos difundidos por el Departamento de Energía situaban las reservas almacenadas de crudo un 3.2% por debajo de las de hace un año e inferiores en 27.4 millones de barriles a la media del último quinquenio.
Según el director de la Asociación Bancaria Salvadoreña (ABANSA), Claudio de Rosa, uno de los méritos más reconocidos para el sector financiero fue el haber registrado un promedio de un 6.7% en tasa de interés para los préstamos en el 2003, cifra que hace tres años rondaba el 20%.
El Salvador dolarizó la economía el 1 de enero del 2001, luego de que el presidente Francisco Flores ejecutó la LIM, la cual estableció el billete verde como unidad de cuenta en los bancos, estableció un tipo fijo de cambio de 8.75 colones por dólar y liberó las transacciones en euros, libras esterlinas y el yenes.
Al 31 de octubre pasado, un 92% del circulante era en dólares, para un total de 966,4 millones, según datos del BCR.
El sector textil argentino acumuló este año un crecimiento cercano al 75%, el mayor registrado en la industria del país, gracias a un vertiginoso proceso de sustitución de importaciones.
Ese positivo rendimiento se verificó no sólo en la mayor producción de telas e indumentaria, sino en un incremento de las exportaciones y en la creación de puestos de trabajo.
"El principal factor de este crecimiento fue la devaluación del peso argentino (enero de 2002), que desencadenó un violento proceso de sustitución de importaciones", dijo el vicepresidente de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), Diego Adamovsky.
La industria textil fue una de las más castigadas durante la década pasada: en la etapa del "uno a uno" (un peso igual a un dólar) se produjo un aluvión de productos extranjeros.