Actualmente en Panamá el valor del dólar es de apenas 80 centésimos, lo que le dificulta a muchas familias la compra de alimentos, que están a libre oferta y demanda.
Con esos 80 centésimos a un panameño apenas le alcanza para comprar una libra de arroz, que cuesta 50 centésimos, así como dos huevos, cuyo precio es de 15 centésimos cada uno.
Esta devaluación monetaria afecta sobre todo a las familias de menores ingresos. Estadísticas oficiales indican que en el país unas 385 mil personas estaban en condiciones de indigencia en el 2007.
De ellas, el 72,7% residía en las zonas rurales y 27% en las zonas urbanas. A su vez, también la mayoría de los pobres –indigentes y pobres no indigentes– residía en corregimientos rurales.
Para el economista y catedrático universitario, Juan Jované, el precio de los alimentos continuará incrementándose, ahondando las condiciones de pobreza.
Tan solo de mayo de 2008 a mayo de este año el precio de la canasta básica de alimentos se incrementó en 22.10 dólares.
Pos i fuera poco, hasta el pasado mes de abril la canasta básica tenía un precio de 273.92 dólares, de acuerdo con el Ministerio de Economía y Finanzas.
“La especulación es el principal problema del país, y muestra de ello es que Europa y Estados Unidos, entre otras naciones, se han visto obligadas a bajar el precio de los alimentos a consecuencia de la recesión, lo que no ha sucedido en Panamá”, afirmó Jované.
Anotó que desde junio del 2006 el precio de los alimentos ha subido un 30%.
En opinión de Pedro Acosta, de la Unión de Consumidores, la única alternativa de los consumidores para hacer frente a los altos precios de los alimentos es hacer una revisión de los hábitos de consumo.
Explicó que a medida en que la demanda afecte a la oferta, existirán mejores precios. Por ejemplo, manifestó que si el consumidor deja de comprar comidas rápidas, que por lo general mantienen un precio de entre $4 a $5, el agente económico se verá obligado bajar el precio de estos alimentos.