El número uno del sector agroalimentario de Italia, Parmalat, atraviesa una grave crisis financiera, lo que ha suscitado nerviosismo en el sector bancario.
El gigante de los productos lácteos, presente en 30 países, entre ellos muchos de América Latina, reunió el consejo directivo de la entidad para intentar dar una respuesta creíble a la "crisis de liquidez" de una de las más poderosas industrias de la península y de Europa.
La Bolsa de Milán, que suspendió desde el lunes el título, lo autorizó de nuevo este miércoles, pero pidió detalles sobre la situación del grupo, a pesar de que ha sido durante años uno de los valores más populares del mercado bursátil.
Parmalat, que tiene un volumen de negocios de más de 7 mil millones de dólares, tenía que reembolsar antes del 8 de diciembre cerca de 150 millones de dólares en préstamos obligatorios.
La empresa no cumplió el plazo y sostiene que pagará sus deudas antes del 15 de diciembre. Si para esa fecha Parmalat no paga será declarada en falta de pagos, una situación gravísima para una empresa que dice disponer de 4 millardos de dólares en la tesorería.
"Las sorpresas en los últimos años no faltan. Todo puede pasar", confesó a la AFP un corredor de Bolsa, quien recordó la reciente quiebra de Cirio, otro gigante agroalimentario que no pudo reembolsar sus obligaciones, especialista en conservas y propietario entre otros del club de fútbol romano Lazio, . Los expertos tienen dudas sobre la cantidad y la disponibilidad de efectivo del grupo, endeudado por un total de más de 6 mil millones de euros.
El presidente y mayor accionista de Parmalat, Calisto Tanzi, fundador con su familia de la empresa en Parma (norte), declaró el martes por la noche que cumplirá todos los compromisos adquiridos.
Tanzo aceptó por primera vez que una persona externa al grupo, Enrico Bondi, especialista en enderezar empresas, entre ellas Telecom Italia y Montedison, fuera nombrado asesor para preparar una evetual "reestructuración industrial y financiera".
Los sectores bancarios manifiestan por su parte un cierto nerviosismo. Banca Intesa, líder en Italia, no ha querido divulgar el monto de su deuda.