Preocupación y cautela, reclamos de diálogo y advertencias sobre el riesgo de pérdida de competitividad internacional, son parte de las primeras reacciones de sectores empresariales al conocer cómo los afecta la reforma fiscal que el lunes presentará ante el parlamento el ministro de Economía y Finanzas, Alberto Vallarino.
“Este gobierno apenas tiene mes y medio, por qué no se inició un diálogo con todos los sectores, es lo más prudente, si la reforma surtirá efecto el próximo año y hasta octubre no se aprueba el presupuesto”, expresó el abogado corporativo, José Javier Rivera, ex presidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada (CoNEP).
Consideró que no afectará el subir $50 la taza anual a las más 300,000 sociedades anónimas que funcionan en el país, pero sí advirtió que el tema del pago de impuestos por la venta de tierras ocupadas con derecho posesorio o sin título tendrá un impacto “porque muchos de esos dueños son personas de escasos recursos”.
“Tampoco conviene si internacionalmente, por falta de diálogo, se comienza a percibir que este país, de puerto seguro para las inversiones, pasa a ser visto como uno en el que no se hace consultas”, acotó.
Geovanni Ferrari, presidente de la Asociación de Usuarios de la Zona Libre de Colón, declaró al Panamá Américaque “el Gobierno parte de premisas equivocadas para querer gravar a los usuarios, no nos negamos a contribuir más, pero sobre la base de cifras reales, no los $1,590 millones que dicen que tenemos de ganancias anuales, porque eso incluye transacciones que no se hacen en Panamá, ni siquiera pasan por aquí esas mercancías”.
Añadió que “es muy riesgoso, es sumamente elevado imponer hasta $60,000 de pago por el aviso de operación a las zonas francas, eso puede causar un trauma, porque es la primera vez que se habla de imponer ese pago”.
Coincidió con Rivera en la necesidad de diálogo porque “queremos evitar luna situación similar a la que ocurrió con la anterior reforma (durante el gobierno de Ernesto Pérez Balladares de 1994-1999)”, en que muchas trasnacionales se fueron al temer la pérdida de competitividad.
Los empresarios de bienes raíces están “estudiando la situación”, pero “no deja de preocuparnos, va a afectar a muchos”, manifestó Guillermo Ruíz, director de U-Realtors, dedicado a venta de tierras.