La difícil situación por la que atraviesan los ingenios no ha pasado inadvertida por los trabajadores, quienes notan diariamente que las bodegas de almacenamiento de azúcar siguen igual de llenas que hace ocho meses.
Para Jorge Mendieta, secretario general del Sindicato Industrial de Trabajadores del Azúcar (SITADA), existe una profunda preocupación entre el gremio por las importaciones excesivas, porque no hay que ser un profeta para saber que esto tarde o temprano se traducirá en una reducción de la mano de obra.
El sindicalista recalcó que los efectos negativos de la rebaja de aranceles han aumentado de forma continua, ya que ha permitido la entrada de azúcar de otros países, poniendo en peligro la producción nacional y sus efectos se han empezado a sentir en la contratación de trabajadores, especialmente en las provincias de Coclé y Veraguas.
Mendieta señaló que la actividad azucarera absorbe grandes cantidades de mano de obra en distritos donde es notoria la pobreza y la extrema pobreza, como lo son La Pintada, Las Palmas, Calobre, Santa Fe, Cañazas y San Francisco, cuyas comunidades dependen básicamente del trabajo en los ingenios.
Igualmente, acotó, que hay que tomar en cuenta a los productores independientes de caña y el personal que labora con ellos, así como de los transportistas, grupo que también será afectado con la disminución productiva de la industria.
Según Mendieta, a pesar de que en el Ingenio Santa Rosa, donde el SITADA tiene su base, no se han producido despidos, es lógico pensar que a muy corto plazo se dará esta situación por efecto de la sustancial reducción de las temporadas de cultivo, cosecha y producción.
Enfatizó que lógicamente esto derivará en una menor demanda de obreros, con las lógicas consecuencias económicas y sociales que sufrirá la clase trabajadora y esencialmente los trabajadores agrícolas.
El sindicalista indicó que ya es obvio entre los empleados que las empresas azucareras no están desarrollando proyectos de mejoras y expansión y al mismo tiempo han dejado de cultivar una significativa cantidad de hectáreas, lo que se ha traducido en una menor contratación de mano de obra, tanto en el área industrial como en las labores de campo.