El nuevo sistema operativo de Microsoft, el Windows 8, la mayor renovación acometida por la compañía en 17 años, arrancó la semana pasada en Nueva York, aunque para hacerlo no hubo que pulsar el tradicional botón de inicio, una de las tantas innovaciones con las que el usuario tendrá que familiarizarse.
“Windows 8 es el mayor hito en la evolución y revolución de la informática. Hemos reimaginado Windows completamente”, aseguró el director para este sistema operativo de Microsoft, Steven Sinofsky, durante la presentación de su nueva apuesta, que incluye múltiples novedades como una interfaz completamente remozada.
Así, en sustitución del botón de inicio convencional, el Windows 8 reúne en la pantalla en un primer vistazo todas las aplicaciones, contactos, páginas e información utilizadas por el usuario, a través de unos coloridos íconos agrupados por los que puede desplazarse usando el teclado o el ratón tradicionales, pero también a golpe de dedo.
De este modo, las pantallas táctiles popularizadas por las tabletas y otras plataformas móviles invaden los PC, y las fronteras entre ambos dispositivos se difuminan, con el fin de que el usuario pueda producir contenidos.