El gigante francés de la comunicación Vivendi Universal anunció ayer que presentará una denuncia por un presunto delito de sabotaje del sistema de voto en la asamblea general de accionistas que celebró el miércoles, en la que ha detectado "un cierto número de anomalías graves". La denuncia es consecuencia de que la dirección reveló "una tasa anormalmente elevada de abstención" en el voto de las resoluciones presentadas en la asamblea, precisó Vivendi en un comunicado.
Una vez que se verificó ese nivel de abstención con algunos grandes accionistas (Saint Gobain, Société Générale, Crédit Agricole o BNP Paribas), se constató que "estas abstenciones registradas no eran conformes a los votos que habían emitido".
Ese descubrimiento ya había llevado a la dirección a indicar que convocará una nueva asamblea general -el consejo de administración, que se reunirá mañana, lunes, debe fijar una fecha a comienzos de junio- y a someter a un control, por parte de peritos, del sistema electrónico de voto, que ha quedado sellado.
Todas esas pruebas, indicó Vivendi, "constituyen un haz concordante de una presunción de una manipulación fraudulenta de los votos que se podría haber operado con la intervención de un equipo ligero equipado con un emisor-receptor y que conociera bien el detalle de los procedimientos y protocolos técnicos del voto electrónico". La compañía consideró que "este incidente es gravísimo por cuanto es susceptible de lanzar".