L os presidentes de los países latinoamericanos llegan a la Cumbre Iberoamericana agobiados por un año difícil en lo económico por la desaceleración mundial, los atentados terroristas en Estados Unidos y los problemas internos, que redujeron notoriamente sus perspectivas de crecimiento.
Hace un año el ambiente era de optimismo pero ahora se percibe una cautela por el freno en el ritmo de crecimiento económico, según los especialistas.
“Se sabía que América Latina tendría problemas este año porque el fuerte ritmo de crecimiento de Estados Unidos en la última década difícilmente se mantendría, pero ocurrieron además otros eventos que complicaron más el panorama”, dijo a EFE el profesor Manoel Henrique García, coordinador de la Facultad de Economía de la Universidad de Sao Paulo.
La mayoría de los países de la región han revisado hacia abajo sus metas de crecimiento económico y, según distintas proyecciones, el Producto Interior Bruto (PIB) de los países de América Latina y el Caribe crecerá este año en media el 2 por ciento, como máximo.
Ese resultado supone una caída del 50 por ciento en comparación con la media de expansión económica alcanzada por la región en el año 2000.
Además del freno en la economía estadounidense y mundial, acentuado por los atentados terroristas del 11 de septiembre, los países de América Latina han sufrido también las consecuencias de problemas más locales como la crisis argentina y la reducción de la oferta de energía eléctrica en Brasil, según García.
La principal consecuencia de la desaceleración económica mundial es la disminución del comercio internacional y de los flujos de inversión, lo que afecta sensiblemente las cuentas externas de los países latinoamericanos.
Según un estudio de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), el déficit comercial de la región puede duplicarse este año y llegar a los 21,000 millones de dólares, mientras que el de cuenta corriente aumentará del 2.5 al 3.0 por ciento del PIB, lo que significa un desfase de 58,000 millones de dólares.
La inflación regional, destaca el informe, se mantendrá alrededor del 8 por ciento anual, en parte por la disminución de los niveles de consumo.