Portavoces oficiales paraguayos informaron que los cuatro gobernantes suscribirán un "memorándum de entendimiento" para la suscripción de un "acuerdo de integración energética antes de la finalización del presente año".
El presidente de Paraguay, Nicanor Duarte, recibirá a sus homólogos de Bolivia, Evo Morales; de Uruguay, Tabaré Vázquez; y de Venezuela, Hugo Chávez, en el Palacio de Gobierno, donde "se va a determinar la promoción, la inversión de obras de infraestructura (gasoductos) para vincular los centros de producción con la demanda de cada uno de los países". Uruguay y Paraguay importan ese combustible de Argentina y Brasil y desde hace varios años se han mostrado interesados en abastecerse de Bolivia, país que posee la segunda reserva de gas más importante de Sudamérica, después de la de Venezuela.
En opinión de Mandelson, Washington debe "ajustar sus expectativas", pero esto es algo a lo que el embajador estadounidense ante la OMC, Peter Allgeier, se muestra reacio.
"Los grupos agrícolas de Estados Unidos nos están enviando señales inequívocas de que las cifras de apertura de los mercados agrícolas que suenan últimamente en los mercados son insuficientes", explica Allgeier.
El margen de maniobra del representante del Comercio Exterior de EE.UU., Rob Portman, parece reducirse cada vez más en medio de la creciente frustración en el Congreso de EE.UU. sobre lo que sus legisladores consideran "intransigencia europea" en el asunto de los aranceles agrícolas, agrega el periódico.
Por su parte, escribe el diario británico, Mandelson, tiene que convencer a los países miembros de la Unión Europea de que las perspectivas que se abren de nuevos mercados a los que exportar superan el costo de reducir el apoyo agrícola.
El Reino Unido y otros países del norte de Europa consideran que es así, pero Francia y Polonia siguen mostrándose escépticos, con lo que, según Mandelson, Alemania tiene ahora un papel clave que jugar.
"Alemania necesita un acuerdo (en la OMC) porque es el mayor exportador mundial", asegura el comisario europeo, según el cual ese país es uno de los que de modo más entusiasta apoyaron la demanda europea de recortes de los aranceles industriales.
La Unión Europea pretende que los países en desarrollo apliquen un arancel industrial máximo del 15%.
En la última cumbre mundial se acordó que los subsidios tienen que eliminarse ante del 2015.