La presión inflacionaria amenaza con empujar a la pobreza a 42 millones de personas en Asia y el Pacífico este año, pese a que la región volverá a encabezar la recuperación económica mundial con un crecimiento aproximado del 7.3%.
La Comisión Económica y Social para Asia y el Pacífico (CESAP) de las Naciones Unidas señala en su informe anual, presentado en Bangkok, que el peor escenario posible es que la inflación doble el registro de 2010 y que el precio del barril de petróleo llegue a los 130 dólares porque en ese contexto 42.4 millones de personas caerán en la pobreza.
En 2010, el crecimiento de la región fue del 8.8% y hubo 19 millones de nuevos pobres.
"El mayor riesgo es la presión inflacionista impulsada por la subida de los precios de los alimentos y del petróleo", insistió el director económico de la CESAP, Nagesh Kumar, en una conferencia de prensa.
El organismo alerta de que en algunos países emergentes esta situación obligaría a posponer el cumplimiento del Objetivo del Milenio de reducción de la pobreza durante cinco años.
El informe insta a los países que conforman el G20 a tomar medidas para controlar la volatilidad de los precios, y sugiere una mayor regulación del mercado para reducir la especulación y la conversión de alimentos en biodiesel.
En el caso del petróleo, los expertos financieros de la CESAP señalan que el encarecimiento tendrá un impacto significativo en la región y en algunos países podría reducir el crecimiento económico en un 1%.
"Hay un cártel de países productores que fija el precio del petróleo. Podría haber otro de consumidores que forzara a la OPEC a negociar unos precios más justos", según Kumar.
Sobre la subida de los precios de los alimentos, el estudio de la CESAP insta a los gobiernos a actuar con medidas fiscales y creando reservas, a tomar medidas para proteger a los más vulnerables con sistemas públicos de distribución, y a potenciar la agricultura y el desarrollo rural.