Diferentes expertos aseguran que cuando una persona comienza a repetir acciones rutinarias de manera obsesiva, la manía puede transformase en una patología que debe ser tratada por un especialista.
Aunque la lista es casi interminable, las manías más habituales están relacionadas con la limpieza, el orden y la propia seguridad. Puede que usted ni siquiera sea consciente de que, tal vez, siempre comienza a leer el periódico de atrás hacia delante o de que no puede ver la televisión sin tener el control pegado a sus dedos, a lo mejor cambia de itinerario para ir a los sitios o, por el contrario, le gusta repetir cada paso que da.
¿Acaso es de quienes miran debajo de la cama antes de acostarse?, ¿o es una de esas personas que se pasan la vida contando pasos y baldosas o memorizando matrículas de coches?
Incluso si no se siente encasillado en ninguna de estas facetas, al menos no podrá negar que sí tiene una forma preferida para realizar las acciones más habituales.
Este tipo de rituales, pequeñas obsesiones o manías que tienen todas las personas no suponen mayores problemas, a no ser que se conviertan en una enfermedad.
El ejemplo expuesto por los psicólogos de la conducta sirve para entender cuándo una manía, entendida en su acepción popular, puede convertirse en un trastorno obsesivo compulsivo.
Se considera normal una persona que tiene el hábito de comprobar que no se deja la llave del gas abierta o las luces encendidas al salir de casa, sin embargo, cuando alguien necesita hacer esto mismo 5 ó 6 veces para salir de dudas y ya no le importa ni siquiera llegar tarde por repetir la rutina una y otra vez, la manía habrá comenzado a interferir en su vida y se habrá convertido en algo patológico. Hay tantas manías como personas maniáticas, pero se pueden mencionar cuales son las manías más comunes y cómo la mayoría pueden clasificarse.
- Aseo individual extremo con lavado repetitivo de las manos o los dientes.
- Arreglo personal de modo ritual.
- Preocupación excesiva por la suciedad y los microbios.
- Desagrado exagerado hacia la contaminación ambiental.
- Inquietud por la posibilidad de ponerse enfermo que lleva a tomar exageradas medidas para evitar el contagio.
- Obsesión por la higiene doméstica.
- Necesidad de lavar y limpiar.
- Cada cosa en su sitio y un lugar para cada cosa. El orden se convierte en algo fundamental en la vida.
- Colocación de objetos de forma simétrica.
- Preocupación por contar o numerar todo.
- Rituales repetitivos por seguridad
- Necesidad de confirmar que puertas y ventanas están cerradas. Lo mismo con las luces, los grifos, el gas etc.
- Preocupación constante y necesidad de constatar que no pasa nada malo.
Además de todas estas peculiares costumbres que se ejecutan de forma reiterada, existen otras muchas que se relacionan con el empeño de alcanzar el perfeccionismo en el trabajo.
Según los sicoterapeutas, este tipo de manías afecta sobre todo al sexo masculino ya que su origen se apoyaría en la necesidad de obtener éxito profesional. Y no es que existan manías masculinas y femeninas pero la manía de limpieza es más frecuente en la mujer; el perfeccionismo, en el hombre, aunque la incorporación social y laboral de la mujer, en igualdad de condiciones que el hombre, está cambiando este patrón cultural.