Las pretensiones de Costa Rica en el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Panamá parecen desmedidas. Primero, exigieron una mayor apertura al sector alimenticio, y ahora se rehusan a abrir el mercado de los servicios. Juan Francisco Kiener, presidente del Sindicato de Industriales de Panamá (SIP) estima que de continuar esta posición las negociaciones del TLC podrían "estancarse".
Costa Rica y Panamá se encuentran en su segunda ronda de negociaciones para un TLC , ronda que se desarrolla en la capital costarricense.
La primera ronda de estas negociaciones se celebró en Panamá y en ésta se hizo el primer intercambio de listas de productos.
El presidente del SIP dijo que Costa Rica no está haciendo ningún tipo de movimiento en el área de servicios, pero está exigiendo más en bienes.
El industrial destacó "esto no es productivo para Panamá y estamos preocupados porque necesitamos que haya movimiento en el sector de los servicios (seguros y servicios financieros). Servicios representa las principales exportaciones del país".
Kiener aseguró que el sector industrial va a continuar siendo "escéptico" a estos arreglos mientras, no se modifique la dirección de la parte negociadora costarricense.
"Nosotros le comunicamos al gobierno que bajo esas condiciones lo que se plantea no es conveniente para Panamá" sostuvo el industrial.
De acuerdo a Kiener, la dirección que ha tomado el TLC con Costa Rica es una posición conveniente que ha mantenido este país y que sólo contempla los intereses de ellos.
En junio de este año, los empresarios costarricenses comunicaron a las agencias de prensa su demanda de que en la primera lista de intercambio propuesta por Panamá no sólo quedaron fuera los productos, sino que empeoraron las condiciones de otros que se exportaban bajo un acuerdo de intercambio preferencial.