El día de la verdad de Grecia con los tenedores de bonos comienza con economistas desde Barclays Capital hasta Deutsche Bank AG preocupados por la posibilidad de que la mayor reestructuración de deuda del mundo tenga consecuencias.
Ocho meses de negociaciones culminaron ayer con el plazo dado para que los acreedores privados acepten un canje de bonos que apunta a eliminar 106,000 millones de euros ($140,000 millones) de deuda griega.
El gobierno asegura que obligará a quienes se resistan a aceptar el acuerdo si la participación no alcanza su objetivo.
Las posibles repercusiones comprenden un aumento de los costos crediticios de otros países endeudados conforme los inversores se nieguen a prestar a países que puedan seguir los pasos de Grecia e imponer pérdidas a los tenedores de bonos.
El acuerdo también puede desencadenar derivados destinados a asegurarse contra un impago y puede no bastar para evitar que Grecia reniegue de sus deudas en los próximos años.
“Debemos estar atentos a todos los posibles riesgos”, dijo Julian Callow, jefe de economía internacional y europea de Barclays Capital en Londres.
“Nos encontramos en un territorio tan desconocido para los parámetros de la deuda soberana de las economías avanzadas, que tenemos que prestar atención”, dijo.
Los bonos italianos y españoles aumentaron ayer como consecuencia de la especulación de que suficientes inversores aceptarán el canje.
El rendimiento de Italia a 10 años declinó 19 puntos básicos, a 4.75%, mientras que el costo crediticio de España a 10 años cayó 7 puntos básicos, a 5.02%. La prima de rendimiento de Italia en relación con los bunds alemanes se redujo al nivel más bajo desde el 1 de septiembre.
Grecia debe completar el canje para calificar para un rescate de 130,000 millones de euros ($172,595 millones) contribuyendo a llevar su deuda a un nivel más cercano al objetivo de 120.5% del producto interno bruto para 2020, mientras que el año pasado fue de 160%.
Grecia tiene efectivo para cumplir con un rescate de bonos de 14,500 millones de euros ($19,251 millones) el 20 de marzo y eludir un impago que afectaría la existencia del euro.