China, uno de los países con un crecimiento económico más alto y resistente a las crisis, superará a Japón en su cifra de exportaciones dentro de dos años y en importaciones hacia el 2010, con lo que convertirá en la primera potencia comercial de Asia, afirmó ayer un economista estadounidense.
David Roland-Holst, profesor de Economía en la Universidad Mills (EU) que hizo estas previsiones en una reunión celebrada en el Banco Asiático de Desarrollo en Pekín, aseguró que todo ello no perjudicará a los países vecinos de China, sino que les ofrecerá nuevas oportunidades para mejorar la situación económica.
"Los beneficios económicos que va a traer la competitividad de China se extenderán por todo el Este de Asia", aseguró el economista, que ha realizado un estudio sobre los efectos del crecimiento económico para los países vecinos.
Apoyada en su enorme mercado de consumo nacional, China capeó la crisis asiática de finales de la década de los 90 y su economía sigue creciendo en torno al 7% anual pese a la recesión global, algo que ha sido visto por los países vecinos como una amenaza a sus economías, más pequeñas y menos competitivas.
El economista pidió a los empresarios de Japón, Corea del Sur y el sureste de Asia que reorienten su política comercial y producción y se dirijan hacia el prometedor mercado de China en lugar de a Occidente.
222Muchos países de Asia se han mostrado profundamente paranoicos con la entrada de China a la Organización Mundial del Comercio (OMC).
"No es la primera vez que surge un reto de estas características, y los beneficios que puede traer hacen que merezca la pena el esfuerzo", destacó el especialista. La entrada de China en la Organización Mundial del Comercio (OMC), en diciembre de 2001, fue vista por algunos vecinos como una amenaza a sus maltrechas economías al considerar que una vez el gigante asiático se adapte a las estructuras del mercado global no tendrá competidor que le supere en precio y variedad de productos.
Los temores se confirmaron recientemente, cuando las estadísticas de 2002 mostraron que el comercio exterior de China ha aumentado un 21.8 % en tan sólo un año y ha alcanzado los 620,790 millones de dólares, y la inversión extranjera se elevó un 12.51%, hasta los 410,300 millones.
Para compensar los recelos, Pekín ha impulsado los contactos económicos con sus vecinos, lo que se ha traducido en el fin de algunos conflictos comerciales, sobre todo con Japón, y el avance en el futuro establecimiento de una Zona de Libre Comercio entre China y los países de la Asociación de Naciones del Sureste Asiático.
El economista sugirió que el Este Asiático debe seguir el ejemplo del comercio exterior de la Unión Europea, y pasar a ser un exportador de componentes más que de productos acabados.