Con los males económicos extendiéndose tan rápidamente como la expansión encabezada por la tecnología que le precedió, muchos economistas coinciden en que el mundo está sufriendo su primera recesión en dos décadas y que la recuperación puede llegar más lentamente de lo que se esperaba.
La caída económica puede estar descubriendo el lado oscuro de la creciente integración económica de la última década. Los vaivenes en el comercio y la inversión a través de las fronteras -en los negocios y la confianza del consumidor— muestran que las naciones responden de una manera similar en tiempos problemáticos, justo como lo hicieron por igual en la época del boom de los 90.
Según la mayoría de los estimados, el mundo ha entrado en una recesión, lo que significa que el crecimiento de este año caerá por debajo del 2.5% anual que el Fondo Monetario Internacional define como el punto entre el progreso económico y el descenso.
Mientras la vasta mayoría de la actividad económica aún tiene lugar dentro de las fronteras del país, el mundo se ha convertido en un lugar más cohesivo en años recientes. Por ejemplo, el conglomerado alemán DaimlerChrysler es tan sensitivo a los vaivenes en las ventas de autos en el mercado de los Estados Unidos como en casa. Los fabricantes de semiconductores taiwaneses cortaron empleos en el mismo momento en que cayeron las ventas de computadoras en Estados Unidos.