El presidente chileno anuncia el adelanto de programas de obras públicas y de construcción de viviendas para paliar el desempleo Ricardo Lagos, el primer presidente socialista de Chile después de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), enfrentará en los primeros días del mes de agosto la primera movilización sindical.
La Central Unitaria de Trabajadores (CUT) anunció el domingo pasado las protestas contra el Gobierno y los empresarios por el paro, cuya tasa subió del 8,5% de la población activa al 9,4% en junio, y por el deterioro de los salarios.
Lagos había asumido el poder en marzo pasado, con grandes expectativas de superar velozmente la profunda recesión que Chile sufrió en 1999, después de quince años de crecimiento sostenido. El desempleo venía cayendo del histórico 11,5% de agosto pasado al 8,1% en febrero, mientras el Gobierno pronosticaba un crecimiento de la economía del 6% en el año y prometía la creación de 200.000 puestos de trabajo.
El Indicador Mensual de Actividad Económica (Imacec) reveló que el país creció el 7,4% en mayo, con respecto al mismo periodo del año anterior. Los analistas del mercado, sin embargo, prevén que ese ritmo bajará al 5% en junio, mes en que tormentas e inundaciones generaron daños por 6.800 millones de dólares.
La Asociación de Bancos e Instituciones Financieras corrigió sus previsiones de alza de la demanda interna: del 9% al 7%. Chile, no obstante, es un país de 15 millones de habitantes que depende de sus exportaciones de materias primas, las cuales se reactivaron al compás de la recuperación de Asia.
El ministro secretario general de Gobierno (Interior), Claudio Huepe, admitió que el crecimiento no se ha traducido en nuevas fuentes de trabajo por los cambios estructurales de la economía. El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) justificó el último incremento del paro por los temporales de invierno, que dejaron a 32.730 agricultores sin empleo, y al crecimiento del 0,4% de la fuerza laboral.
Unos 600.000 chilenos están sin trabajo, y el sindicalista Etiel Moraga, de CUT, advierte de que el paro trepará al 10% en octubre, a pesar de que el director del INE, Máximo Aguilera, lo desestima. Los gremialistas critican al Ejecutivo por la liberalización arancelaria de los aceites extranjeros, el cierre de la minera La Cascada -donde trabajaban 560 empleados- y un futuro tratado de libre comercio con Corea del Sur. CUT rechaza las propuestas empresariales de congelar o rebajar las nóminas, y se queja de que el 10% de la producción nacional de cobre vaya a parar a las arcas de las Fuerzas Armadas.
El Gobierno chileno espera que el Congreso apruebe en octubre su proyecto de seguro de cesantía, que envió en marzo. Lagos, mientras tanto, espera cumplir en septiembre su promesa de nuevos empleos. Para ello anunció el jueves pasado que adelantará programas de obras públicas y vivienda proyectados para el año próximo, a pesar de que los recursos necesarios no figuran en la ley de presupuestos.