Algunos economistas están pronosticando una recesión internacional este año, sobre la base de los problemas que afligen a los sectores construcción y banca en Estados Unidos y Europa, y el negativo impacto del aumento del petróleo, que ya roza los $100 por barril, y que, unido a otros factores, ha generado un auge inflacionario internacional.
El pronóstico pesimista se extiende a los mercados de capitales. Se menciona en este sentido la pérdida de dinamismo de importantes promedios bursátiles internacionales. Por ejemplo, el promedio "Standard & Poor 500", que refleja el movimiento del mercado de capitales de Norteamérica, perdió dinamismo los últimos meses del 2007 y creció apenas 3,5% durante el año, cifra inferior a la inflación.
También parece probable que continuará, aunque en menor grado, el crecimiento económico en Panamá, América Latina, y otros países que, como China e India, han experimentado elevadas tasas de crecimiento en años recientes.
En otras palabras, parece más probable una "desaceleración" internacional -- lo que equivale una tasa de crecimiento más baja.
En contraste, la definición oficial de "recesión" es una contracción, en términos absolutos, de la producción de bienes y servicios, la cual se extiende por dos o más trimestres consecutivos.
La evidencia estadística disponible apunta a que existe una correlación inversa entre los ciclos económicos y los ciclos solares.
Es decir, el incremento de la actividad solar tiende a coincidir, aunque de manera irregular, con fases de contracción económica, mientras que la disminución de la actividad solar coincide con los puntos de máxima actividad económica.
Al igual que los ciclos económicos los ciclos solares tienen una duración promedio de aproximadamente 11 años.
Se miden contando las manchas solares (en inglés, "sunspots"), que reflejan explosiones nucleares gigantescas, las cuales abarcan miles de kilómetros cuadrados.
(*) El autor es socio de Consultores del Istmo.