Martín Ugarte,
Director Regional de la Unidad de Telecomunicaciones para América Latina y el Caribe de Gevenue. Primera entrega
A principios de este año, IDC América Latina pronosticaba un escenario tecnológico favorable para la región, con un 12,6% de crecimiento con respecto a 2007, uno de los índices más altos del mundo.
Asimismo, y dentro de las diez tecnologías clave para 2008, la consultora destacaba el rol del software para la administración de procesos de negocio (BPMS, por su sigla en inglés, Business Process Management Systems).
Según las predicciones de la firma de analistas, para fin de año este mercado llegará a los 87 millones de dólares sólo en América Latina, lo que significa una tasa de crecimiento del 71% en comparación con 2007.
Y este fenómeno no se limita a nuestra región: a nivel mundial, el mercado BPM va a llegar a los $3 mil millones en 2009, para alcanzar los 3.55 mil millones en 2010.
Ahora bien, ¿de qué hablamos cuando nos referimos a BPMS? Para empezar, los sistemas BPM están formados por un conjunto de funcionalidades que permiten automatizar los procesos de negocio claves de una organización.
De este modo, las empresas e instituciones pueden unir sus tecnologías ya implementadas con las personas y los procesos que integran el desarrollo del negocio de todos los días, y así lograr la tan deseada ecuación "menos costos, mayor productividad".
Al automatizar los procesos, la compañía logra reducir el margen de error, así como visualizar y monitorear el estado de cada uno de estos procedimientos.
De este modo, los usuarios pueden identificar posibles fallas en los procesos que se ponen en operación cotidianamente, optimizarlos y así mejorar la performance corporativa en distintas áreas.
¿Y que es una aplicación basada en tecnología BPM? En primer lugar, una aplicación BPM incorpora las facilidades tecnológicas que proporciona una suite BPM.
Esto significa que el usuario puede examinar el proceso utilizado en la aplicación, así como administrar las reglas utilizadas para tomar decisiones y cambiarlas en la medida en que sea necesario.
En otras palabras, una aplicación BPM se define con el fin de permitir a los usuarios examinar los procesos, y modificar las reglas para la toma de decisiones dentro de la aplicación.
Hoy en día, compañías de distintos sectores e industrias empiezan a elegir las aplicaciones BPM con la expectativa de obtener mejor performance, más agilidad y menos riesgos de negocio. Continuará.