Los virus que atacan la producción, la introducción del ácaro S. Spinky y la infestación de los suelos con arroz rojo por el uso de las mismas semillas para nuevos sembradíos, son el resultado de la mala calidad genética.
Rodrigo Araúz, director de la Oficina de Atención al Productor del Ministerio de Desarrollo Agropecuario, señaló que Panamá enfrenta un gran desabastecimiento del grano, ya que más de la mitad del arroz que se siembra, no llena los parámetros de calidad.
Aunado a esto, los productores de este rubro presentan una grave crisis de endeudamiento, debido a que el 95% está endeudado.
La situación se debe a que Panamá produce 90 quintales por hectárea, mientras que otros países con sistemas de riego y alta tecnología están produciendo entre 180 y 200 quintales.
Este rendimiento no paga los costos de producción por hectárea, que están por el orden de los 1, 200 dólares.
Araúz dijo que el precio del quintal de arroz ronda los 11 dólares, lo que indica que la actividad está por debajo de los costos de producción.
Panamá posee unas 66, 000 hectáreas de arroz y un consumo anual de 154 libras por persona, siendo el más alto de Centroamérica y el cuarto a nivel mundial.
Con el propósito de solucionar los problemas de genética que enfrenta el sector, el país se afilió el año pasado al Fondo Latinoaméricano de Arroz de Riego (FLAR), del que se retiró hace unos seis años por problemas de organización.
El FLAR proporciona a sus socios plantas pequeñas para que el país las adapte a sus condiciones ambientales.
El arroz es el producto más importante de la canasta básica familiar.