La producción vinícola italiana será este año cercana a los 47 millones de hectolitros, un 10 por ciento inferior a la de 2001 y la más baja desde 1957, según la alarma lanzada por Assoenologi, una de las principales asociaciones de productores.
Este año se ha caracterizado por las malas condiciones climatológicas, con heladas, granizos o lluvias excesivas en algunas regiones y sequía en otras, que hasta el mes de julio han anegado los viñedos en el norte de Italia y “abrasado” los del sur del país.
Sin embargo la calidad media de los vinos de esta cosecha es considerada como “buena” por el responsable de Assoenologi, Giuseppe Martelli, según las estimaciones dadas a conocer ayer.
Martelli añadió que en algunas regiones se alcanzarán caldos que podrán ser “excelentes” si las condiciones meteorológicas son favorables para la uva tardía.
Los precios al productor experimentarán un sensible aumento, que será de entre un 15 y un 30 por ciento.
El dato confirma un nuevo año de descenso de la producción vinícola, después de que el año pasado, con 52 millones de hectolitros, sufriera un descenso del cinco por ciento respecto al año 2000.
Este organismo, formado en la década de los años 70 por los países ricos y consumidores de crudo en un esfuerzo por contrarrestar la influencia de la OPEP, insiste en que el mundo debe tener fuentes confiables y seguras de energía a un precio accesible para todos los países.
Por su parte, la OPEP insiste en buscar “un precio justo” para su petróleo, que ayude a superar la pobreza en los países productores y garantice inversiones para mantener una producción creciente capaz de satisfacer la demanda futura.