¿Es necesario elevar la productividad?
El paradigma que explica el desarrollo económico se refiere a los objetivos económicos sucesivos de eficiencia, productividad, y competitividad. El logro consecutivo de estos objetivos es un requisito sine qua nom para un crecimiento económico que articule hacia el desarrollo.
Señala Michael Porter (Gurú de la competitividad), “El principal objetivo económico de una nación consiste en crear para sus ciudadanos un nivel de vida elevado y en ascenso. La capacidad para lograrlo no depende de la "competitividad", concepto amorfo, sino de la productividad con la que se aprovechan los recursos de una nación: el capital y el trabajo. La productividad es el valor del rendimiento de una unidad de mano de obra o de capital. Depende, a la vez, de la calidad y de las características de los productos (las cuales determinan los precios que se pueden asignar) y de la eficiencia con que se manufacturan”. Y agrega: “La productividad es, a la larga, el determinante primordial del nivel de vida de un país y del ingreso nacional por habitante. La productividad de los recursos humanos determina los salarios y la productividad proveniente del capital determina los beneficios que obtiene para los propietarios del mismo”.
La eficiencia permite una reducción de costos, productos de calidad, escala aceptable de producción y una utilización óptima de recursos escasos. La productividad genera buenos salarios, altos rendimientos y aplicación tecnológica. Y con la competitividad se obtiene capacidad para competir, posicionamiento, ventaja comparativa, éxito comercial y la obtención de divisas.