La productividad de los trabajadores estadounidenses aumentó un 1.5 por ciento durante el tercer trimestre, el incremento más pequeño desde 1991, informó ayer el Departamento de Trabajo. El Gobierno había calculado que la productividad había subido un 2.7 por ciento entre julio y septiembre.
Según el presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, la bonanza económica de una década, que siguió a la recesión de 1991, pudo mantenerse sin una aceleración de la inflación debido al crecimiento constante de la productividad.
La introducción de tecnología avanzada y la constante capacitación de la fuerza laboral en tareas nuevas, según Greenspan, dio a Estados Unidos la ventaja de un aumento constante de la producción sin que las empresas debieran trasladar al consumidor los costos mayores.
La cifra revisada muestra que en el tercer trimestre la productividad creció muy poco, y en el mismo período el número de horas trabajadas bajó un 3.4 por ciento. Las remuneraciones horarias reales de los trabajadores subieron un 3.1 por ciento, siete décimas menos que lo calculado inicialmente por el gobierno. Y en el mismo trimestre el costo de la mano de obra subió un 2.3 por ciento, en lugar del 1.8 por ciento del cálculo preliminar.
El Departamento de Trabajo informó además de que se mantuvo sin cambios importantes el número de trabajadores que la semana pasada solicitó el subsidio por desempleo.
El número de solicitudes nuevas bajó de 493,000 la semana anterior a 475,000 en la semana que concluyó el sábado pasado. El promedio semanal durante todo el año pasado fue de 303,000 solicitudes, y la cifra más alta de solicitudes registrada antes de los ataques terroristas del 11 de septiembre fue de 449,000.
Hoy el Gobierno informará sobre la tasa de desempleo en noviembre, y la mayoría de los analistas espera que haya subido al 5.6 por ciento, el nivel más alto en cinco años y medio.