El Producto Interno Bruto (PIB) mide el valor final de todos los bienes y servicios que produce un país en un momento dado, y en buena parte constituye por ende una de las variables que permite establecer el nivel de prosperidad material de una economía.
¿Pero qué determina el tamaño del PIB y el volumen al cual puede crecer? ¿Qué incidencia tiene sobre el PIB la eficiencia y la productividad?
Fundamentalmente el tamaño de un PIB depende por supuesto de la disponibilidad de recursos para producir, pero sobre todo de la eficiencia con la que se usen esos recursos. El crecimiento a su vez depende de cómo evoluciona la productividad de un país.
La eficiencia consiste en lograr la mayor producción con la menor cantidad de recursos, es decir se trata de “hacer lo mas con lo menos”. La productividad por su parte consiste en el mejoramiento de esos niveles de eficiencia. Dicho de otro modo, la productividad hace referencia al incremento más que proporcional de la producción total al aumentar la cantidad de cada factor utilizado para la producción.
Una forma de medir este índice es través de la Productividad Total de los Factores (PTF) que es la diferencia entre el crecimiento de la producción y el crecimiento de los recursos que se usan en ese proceso. De allí que, un factor fundamental para el crecimiento sostenido consista en que la economía logre altos niveles de productividad a objeto de aumentar el PIB per cápita y mejorar de forma sostenida la calidad de vida de la población.
Otro factor fundamental radica en la relación entre productividad y competitividad, concepto este que corresponde a la habilidad de un país o empresa para generar de forma sostenida cualidades y características que la distingan o diferencien de sus competidores.
Este factor justamente se mide a través del índice de competitividad que elabora el Foro Económico Mundial el cual está basado en factores como: calidad de las instituciones, infraestructura, estabilidad macroeconómica, salud y educación, eficiencia del mercado de bienes y del mercado laboral, sofisticación del mercado financiero, disponibilidad tecnológica, sofisticación de negocios e innovación, entre otros.
En el caso de Panamá los cambios en la productividad han estado asociados a shocks o cambios bruscos del entorno económico internacional que a su vez han incidido sobre la inversión, en particular sobre la capacidad instalada de producción (maquinaria, equipo e infraestructura, entre otros).
A modo de ejemplo, entre 1987 y 1989 el bloqueo económico impuesto por los Estados Unidos que incluyó restricciones a las exportaciones de Panamá, retención de pagos al gobierno panameño y retenciones del capital del Banco Nacional originó una falta de liquidez y crédito que dificultó el financiamiento de capital y trabajo.
Luego, en la década de los 90 la productividad presentó crecimientos considerables producto de la recuperación en las entradas de recursos financieros, lo cual coincidió con altas tasas de expansión en los sectores de la construcción, Zona Libre, la Banca, comercio e industrias.
Para el 2009 la productividad disminuyo -0.1% después de un aumento promedio de 4.5% en el periodo de 2004-2008. La razón puede atribuirse a factores coyunturales que provocaron una reducción en las exportaciones panameñas como consecuencia de la crisis financiera internacional.
Sin embargo, más allá de los impactos que revistan sobre la productividad las coyunturas externas, existen políticas que pueden afectar positivamente la productividad. Un factor importante es por ejemplo financiar obras públicas de manera eficiente para aumentar y mejorar la infraestructura pública, el desarrollo de capital humano, y el fomento de nueva tecnología productivas, entre otras.