Economía

Productores claman por políticas que impulsen la competitividad

En los próximos 25 a 50 años habrá que producir alimentos para al menos 5 millones de personas en Panamá. Pero en la actualidad, en granos como maíz o arroz no hay suficiente producción.


La ecuación de producción de alimentos versus satisfacción de la oferta en Panamá está en problemas. En algunos granos como el arroz y el maíz que son de primera necesidad hay suficiente cosecha para ser despachada toda, pero aún así a los productores les está costando colocarlas.

El mercado se comporta paradójica con los hombres y mujeres del campo, por un lado, estos dejan sus actividades por la inseguridad de no saber sí colocarán sus producciones, lo que influye en su rentabilidad y por el otro; la población va creciendo tanto, que según el Fondo de la Alimentación y la Agricultura (FAO), con los años en un período de 25 a 50 años, los consumidores panameños doblarán su número a 5 millones. Pero los productores no llegan a ellos.

En este escenario, la Fundación para el Desarrollo Económico y Social de Panamá (FUDESPA), decidió oír el clamor de los productores agrícolas, que han visto disminuir el valor agregado de sus producciones a precios de comprador en un -20.1, entre el 2009 y el 2008 (ver tabla), y por lo tanto, decidieron sentar en la mesa a las autoridades y a la gente que trabaja en los campos para ver qué se podía hacer.

El punto de reunión fue el foro taller Agricultura del Siglo XXI, realizado en David, Chiriquí, hace unas semanas, al que asistieron desde grandes productores de alimentos, como Roberts Dwight, arrocero estadounidense (ver nota anexa) hasta especialistas locales como Bienvenido Pereira (ver pág. 11) quien apeló, como conocedor de tecnologías, a que Panamá debe dar el paso y hablar de producir con transgénicos, a fin de aumentar el crecimiento y aporte del sector agropecuario al Producto Interno Bruto (PIB) del país.

Según los números el sector agropecuario, representó $357.5 millones al aporte del PIB del país, al primer semestre del 2010, esto es equivalente al 1.1% de los $5,080.8 que fue el total generado por la economía en general.

Estos números son para Balbina Herrera, líder del Partido Revolucionario Democrático, quien estaba en el evento, “insuficientes y podría elevarse a un 17% con los años, con una política agropecuaria”, la que hasta el momento, anexó Herrera, “la hemos olvidado, es una culpabilidad de todos porque nosotros estando en el poder pusimos nuestros esfuerzos en sectores como el turismo y el transporte”.

 

Con ella coincidió Emilio Kieswetter actual ministro de Desarrollo Agropecuario (MIDA), en que el trasfondo de los problemas de los productores, es de vieja data ante lo que asegura, tampoco es viable cruzarse de brazos.

Los postulados.
Para Ricardo Rapallo, oficial asociado de Asistencia para las políticas de la FAO de América Central, lo correcto sería que se hiciera un balance y un análisis del apoyo por sector que da el Gobierno.

“Si ya ves que haz apoyado a los productores para meterse a otros mercados, es correcto evaluar retirarse un poco, porque quizás estos ya tengan sus propias formas de financiamiento y asistencia técnica, y de ahí nos podemos centrar un poco más hacia el productor local”, específico Rapallo.

 

Además, el especialista de la FAO recomendó, que “no se pongan todos los huevos en una misma canasta” esto sobre la producción nacional, a la que sí insistió “es hora de apoyar con fortaleza a los pequeños productores a fin de eliminar la pobreza en áreas rurales, pero sin abandonar, la posibilidad de que el Estado se surta de opciones para garantizar la seguridad alimentaria del país”.

“Como país, hay que tener estrategias, el contar con mínimos de inventarios, pero no que no sean almacenes donde se pudra la comida, sino que se cuente con la opción de comprar un poco del mercado internacional no sólo lo nacional, incluso compras a futuro”, analizó Rapallo.

Del lado de la producción nacional, según el especialista, no es sólo cuestión de producir más, sino en mejorar la cadena de comercialización para garantizar que el producto sea adquirido a buen precio y con rentabilidad al productor.

 

A esa idea llegó también Alexánder Araúz de la Asociación de Productores de Arroz de Chiriquí, para quien, “lo fundamental es que se cree seguridad para el productor que sepa que a nivel estatal no le traerán importación cuando está cosechando, que esto por especulación te tumba los precios y que tenga infraestructuras”.

A causa de experiencia y luego de que la producción de arroz nacional bajó con los años de 7 millones de quintales a 4.7 millones de quintales, la lección fue el invertir, por medio de la organización, en un molino para eliminar la fase del intermediario.

“Hicimos el esfuerzo y el Banco Nacional nos prestó $3.5 millones y construimos nuestro propio molino, a beneficio de la asociación y del productor que lo esté necesitando” indicó Araúz.

Actualmente, Chiriquí produce un 46% de la producción nacional de arroz, que es de unos 5 millones de quintales, lo que daría a la gente de esta provincia un acumulado de 2.8 millones de quintales cosechados.

Las estadísticas no animan del todo a Araúz, que destaca que en 1998, el país producía los 7 millones de quintales del consumo nacional . “Antes éramos autosuficientes, pero bajamos con los años porque la actividad se deprimió mucho, ahora pensamos que podemos salir adelante, pero requerimos políticas sensatas y no desleales”, dijo Araúz.

El papel del Gobierno.
Rodeado de trabajadores y con papeles de requerimientos técnicos de tamaños de papas y cebollas, exactas, el productor Virgilio Saldaña, desde las tierras altas de Chiriquí, suda frío, mientras ruega que no llueva.

Para el productor, presidente de la Asociación de Productores de Tierras Altas en Chiriquí, el bajar los aranceles cuando los productores están intentando seguir consechando, aún con los efectos del cambio climático, es la personificación de la deslealtad de una política agropecuaria, que acabaría a los trabajadores del campo.

Para Emilio Kieswetter, titular del MIDA, “la reducción de aranceles es producto de una política de algunos que todavía están confundidos en asesorar al Ejecutivo, y que tal vez el motor de esto, es garantizar que el consumidor reciba alimentos económicos, pero muchos no están transfiriendo este beneficio”.

Puntualmente, dice Kieswetter, está confiado en que en su paso como funcionario podrá trabajar en que se rehabiliten las ganancias y la producción de cinco productos para el bien del país.

Los de prioridad.
Se trata de la carne, la leche, el arroz, maíz y la caña de azúcar, que serían los primordiales de Kieswetter.

Con respecto a la carne, describe que la meta es impulsar el desarrollo de un matadero o deshuesadero, para que así, entre las ganancias, que estima entre un 40% a 50% que se quedan con el intermediario, pasen al productor.

Del lado de la leche, se impulsaría una campaña de publicidad, a fin de promover el consumo de este producto en el panameño porque su consumo per capita es de 80 litros anuales, mientras que en Costa Rica es de 140 litros al año, número al que aspira se llegue, el ministro del MIDA, basados en mercadeo al consumidor.

Mientras que en el arroz, se fiscalizaría la importación, a fin de que en los molinos se haga partícipe al productor y al consumidor de las ganancias de esta introducción. Además, de que se frenen la entrada de productos en épocas de cosecha, se comprometió Kieswetter.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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