Economía

Productores de culantro se asocian


Los cimientos para impulsar a quienes han apostado al culantro como rubro de exportación, se han reforzado.
Mediante publicación en Gaceta Oficial del Resuelto No. DAL 075-PJ-2004 los productores, procesadores y exportadores, adquirieron personería jurídica para operar como una asociación nacional.
Según el decreto, emitido ayer por el Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA) fue consolidada la Asociación Nacional de Productores, Procesadores y Exportadores de Culantro (ANAPPEC) que estará representada por Armando Silvestre, quien además actuará como presidente de la asociación.
ANAPPEC buscará incrementar el cultivo de la planta aromática en otras zonas del país, ya que sólo era producida en áreas rurales de Panamá (Darién y Coclé). Además, buscará reforzar los mecanismos para que sean más las empresas que realicen exportaciones hacia Estados Unidos; un mercado donde la hoja aromática se cotiza a buenos precios.
A principios del año la empresa Mi Vivero, S.A., incursionó en la exportación del producto hacia EEUU hasta alcanzar excelentes resultados con la variedad denominada "culantro coyote" (erygium foetidum) que ha tenido como principal punto de venta la ciudad de Miami. En este mercado el producto es solicitado por pedidos frescos, deshidratados y pulverizados.
("Aquí, Ahora")
Ah, sí, ya recuerdo.
Yo soy aquél que ayer decía
que era eterno. Que sonreía.
Me veo sonreír y me sonrío,
porque eso me divierte.
¡Que idiota soy!
Que era eterno. ¿Habrase visto
tamaña estupidez?
¿Por qué habré dicho eso?
En fin, debo apurarme.
Puedo perder el tren.
(Marcela. mi corbata.
Cualquiera, da lo mismo).
¿Por qué habré dicho eso?
¿Por qué sonríe el muy imbécil?
¿Qué me ve?
¡Ya no sonrías, tonto! ¡No me mires!
¡…, que no sonrías!
("Aquí, Ahora")
¿Qué fue de aquello, al fin? ¿Has visto a Dios?
No. Que de haberlo visto no estarías mirándome.
De verdad que tengo ganas de que lo veas,
de que me dejes solo con mis cosas.
Al fin y al cabo yo no necesito
saber que vivo o que me muevo.
Estoy muy ocupado para eso.
("Aquí, Ahora")
Para tú recogerte, para estar
íntegramente aquí, cierras los ojos,
y te llenas entonces, te endureces,
rodeada por tu piel que te aprisiona,
te recupera,
aprieta, te ama, te lastima.
Abres los ojos y al instante huyes,
te escapas, sueñas, me abandonas,
y me miras de lejos con nostalgia.
Vemos los cuerpos nuestros que fornican
y luego nos miramos a los ojos
sonriéndonos de lejos, con tristeza.
Oh, amémonos sin ojos, sin espacio,
tocándonos, rodeándonos, buscándonos,
sitiándonos el alma,
como dos ciegos restregándose la vida
llenos de cuerpo y de ser duro. ¡Amor,
amada, existes! ¡Sí! ¡Lo sospechaba!
¡Existo! ¡Sí! ¡Lo presentía!
¡Y ahora lo sé, lo sabes! ¡Más, más duro!
¡Y aguanta, sufre, amor, nos vamos a morir!
("Hacer La Paz")
No me comprenderá, señor Martínez.
Quizás ni me recuerde.
Entre nosotros,
no una multitud, sino más;
no un océano sin agua, sino más;
nosotros mismos frunciendo el ceño, tercos en la vida opacos;
más que nosotros mismos:
nuestros muertos.
Más de una vida ciega entre nosotros
cuyas ventanas suenan por la noche.
Más de una vida solamente cáscara,
sólo habitada por fantasmas de asombrosas mujeres
que fueron a querernos a la vida
cuando nosotros ya no lo habitábamos,
pero donde ellas insistieron en quedarse y llorar
como un coro de vírgenes
irreparablemente viudas
y cuyo lamento se oye algunas noches.
Entre nosotros
Ni esos barcos noruegos de fantasmas
harían la travesía entre nosotros,
ni hay aviones, ni pájaros, ni voces.
Sólo hay ciertos recuerdos que no vuelan pero caen,
ciertos sueños profundos.
Y aún esto no es seguro.
Porque, ¿está usted seguro de que soy yo quien le habla?
¿Acaso no podría haber alguna interferencia,
líneas mezcladas, confusión de seres?
Quiero que me distinga entre todo lo que ha sido,
entre tanto muerto vulgar e inconforme que le reclaman sitio a empujones y gritos
a la hora del reposo y del recuerdo,
el labio éste que muerdo y la soberbia con que muero
sin ofrecerte ni pedirle nada a su memoria.
Y que también me señale
y que también me acuse
esta sed de pureza postmortuoria que considero inútil, y este dolor
con el que siempre quise escribir poemas y que también lo considero inútil.
Yo soy aquél que pasa por sus sueños
como un fantasma azul o como un barco que pita en la neblina.
Pero antes
soy esta cosa aquí con mi trascendental
olor a calzoncillo y alma rancia.
Este que en esta tarde lenta, retrasada,
abandonada por el tiempo,
cuando las nubes son como la mierda de Dios,
miro así por la ventana
tan solamente fumando,
tan solamente viviendo,
tan solamente mirando por la ventana
y acodado en mis ojos tristemente.
("Poemas A Mí")
One way. Alto. Luz verde, sigue,
dobla a la derecha. Cásate.
Ama a tus hijos, poncha
el reloj de la oficina. Stop, piensa
que eres polvo y al polvo
regresarás. Ahora sigue,
dobla a la izquierda, ahí, acuéstate
De esa mujer no te enamores. Toma Coca-Cola. Por allí no hay salida.
Más espacio, 50 millas…
Entonces hazte a un lado. Apaga el motor y muérete
Entonces, recto. Sigue la flecha, Llora.
Cuidado, curva peligrosa.
Sacude a esa mujer antes de usarla.
Veneno.
Tilt. Salida de emergencia.
Hombres. Men. Hale la cadena.
María es una puta.
Mano, manita del letrero con tu dedito señalando,
puñito amputado, bien vestido,
eres tú, tú mismo, tú
y no la puerta del excusado.
¿-Qué dice? ¿Qué dice este señor?
¿Qué dice?
Niño jugando, hijo,
eres tú, tú mismo, tú
y no el hombre que serás
ni el padre que yo soy,
la protección, la obligación,
la institución, la tradición,
tú mismo, tú…
Está loco, no sabe lo que dice.
Tú misma, tú, flechita de la calle…
Todos ustedes, letreros, signos
de curvas, de valores occidentales de cultura, de excusados;
indicadores, síntomas,
dirigiendo la vida como guardias de tránsito,
flechas que señalan flechas que señalan
flechas que señalan flechas que
nadie sabe qué señalan…
Es a ustedes, siervas, que yo vengo, yo no voy.
Quítense el frac, las letras, las palabras,
tomemos vino, cuéntenme algún chiste.
No quiero siervos para mí, no quiero signos.
Yo no quiero salir, yo vivo aquí, yo soy de aquí.
Quiero cosas, objetos…
Quiero ser compañero de la piedra, del
perro, de la mujer, del hijo, del carro, de las moscas, de las enfermedades,
de los letreros amarillos
que clavan a los bordes de la carretera…
_Para este señor las cosas no significan nada…
Que sólo las palabras sean siervas.
Nos falta el respeto. No significamos
nada para él.
Yo soy doctor. Yo tengo título
Yo represento a mi familia.
Yo represento al pueblo.
Yo a Dios.
Y yo el honor.
Mis hijos representan…
Mi emblema representa…
Mi perro representa…
Mi firma representa…
Tú, en cambio, nada, no representas nada.
No significa nada.
Eres un cero a la izquierda.
Justamente, no significo nada. No soy letrero.
No soy dedo, no dirijo el tránsito.
¿Pero alguien ha visto alguna vez lo
lindo que es el color rojo, quiero
decir, el color rojo, el mismo color
rojo, y no la sangre que significa?
¿Alguien se ha comido
un pan, quiero decir, un pan?
¿Ha visto algo, cualquier cosa?
¿Siquiera un bello vaso de agua,
sin asociarlo a la sed que
Aplaca? ¿Ha visto un hijo, una mujer?
-¿Pero tú no ves los que le matrimonio significa?
Justamente, no. No veo lo que el matrimonio
significa, es el matrimonio lo que veo.

Para este señor las cosas no significan nada
ni tiene su vida sentido en consecuencia.
Está desorientado, se ha perdido en el mundo,
su vida no tiene sentido.
No estoy perdido. Es que yo vivo aquí.
Yo no quiero salir,
no quiero norte, dirección, señales,
yo no quiero sentido. Yo vivo aquí.
Yo quiero cosas, compañeros,
yo quiero una mujer,
quiero cobrar el premio que me saqué naciendo.
Es un bandido, un inmoral, un cínico…
¿Porqué no huyo? ¿Porqué no espero a Godot?
¿Por qué por unos pocos instantes voy a vivir aquí siempre, para toda eternidad?
Déjenlo ya, está loco. Vámonos.
Nos deja el tren, la chiva,
nos deja el tiempo, la mujer, nos botan del trabajo.
Es un bandido, mírenlo ¡ahora se ha sentado!
("One Way")


fecha edicion
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173755
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América