De un espacio muy reducido, específicamente lo que mide un lote urbano, o sea unos 320 metros cuadrados, se está obteniendo un producto de mucho valor como el plátano, indicó el director del proyecto de conservación de la cuenca USAID, Luis Castañedas.
“En ese espacio pequeño se desarrolla el vivero que tiene capacidad para producir 5 mil plantones, porque los proyectos en los alrededores de la Cuenca del Canal apuestan a la producción intensiva en espacios reducidos para que la agricultura no se base en un crecimiento extensivo y así no haya presión sobre los bosques”, insistió.
En el vivero se pueden producir un total de 20 mil plantones por año, divididos en cuatro tandas de 5 mil plantones por trimestre.
Hasta el momento, el Comité Agroforestal El Madroñal ha vendido 4,060 plantones obteniendo una ganancia de $3,050. Los plantones se vendieron entre 75 centésimos y $1.00.
Otro de los beneficios de este proyecto de plátano bajo la tecnología de “cormitos”, según el técnico consultor de la USAID, Antonio Salabarría, es que los plantones se ha producido sin la utilización de agroquímicos e incluso se han empleado abonos inoculados con hongos naturales, que funcionan como insecticidas, nematicidas y fungicidas para el control de hongos e insectos.