Una parada, una esquina, al lado de una vereda, y hasta un pedacito de un lote baldío son los lugares perfectos para instalar, en unas cuantas horas, una "barbería hormiga".
Allí solo se necesita una o dos sillas, dependiendo del espacio disponible, unas máquinas de cortar cabello y unas cuantas tijeras para iniciar la sesión.
Por lo general, el dueño de la "barbería hormiga" cobra por el alquiler de la silla de seis a siete dólares diarios.
Para cubrir esta cuota, el barbero cobra 1.25 o 1.50 dólares por cada corte.
Generalmente, el "barbero hormiga" ya tiene sus clientes, jóvenes en su mayoría, que buscan un corte "a la moda", o sea, un "doble tono" o un buen diseño que le haga lucir "prity, prity", como dijeron algunos consultados.
En algunas de esta barberías a las mujeres se les ofrece servicio de manicure, pedicure y depilado de cejas. Todos estos servicios también son a precios módicos.
Con la renta cobrada a sus barberos, el dueño puede recaudar diariamente hasta 70 dólares, trabajando literalmente todo el día.
Imbert dedica espacio para música, la pintura y las matemáticas, disciplinas que tienen un hilo conductor, y en su caso, llegan a ser complementarias para su carrera artística.
Imbert incluye dentro de los materiales de trabajo la madera, el alambre, el alquitran.
Me encuentro en una situación difícil, porque tengo que plantearme si quiero seguir trabajando como actor, aprendiendo de los grandes directores y la gente que me rodea, cuando trabajo. Me parece que sería dar un paso atrás, si fuera a la escuela para convertirme en una de las personas que trabajan en un estudio de cine. Y planeo ir, no me tomes a mal. Sólo aplacé los estudios por un año, pero en este momento en particular disfruto el trayecto que estoy recorriendo.