La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) redujo ayer su pronóstico de desarrollo para China entre un 6 y un 7%, por debajo del 8% que la tercera economía mundial se ha propuesto este año.
Según anunció el secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, en una rueda de prensa en Pekín, la reducción de su previsión de crecimiento para este año, que en noviembre la situó en un 8%, se debe a la profundización de la crisis global.
"Frente al 13% (de 2007), bajar hasta un 6 o 7% es bastante importante como cambio, quizás el cambio más grande de China en un corto periodo de tiempo. Pero China es resistente", aseguró el secretario general.
Ante la próxima cumbre del G20 en Londres el 2 de abril, en la que se espera que China aporte más, Gurría señaló que "China no es el salvador", pero que "si mantiene un crecimiento, ayudará al resto".
Gurría, ex ministro de Asuntos Exteriores y de Finanzas de México, señaló que mientras en el resto del mundo el crecimiento será negativo, en comparación China todavía será capaz de crecer gracias al masivo paquete de estímulo financiero que anunció en noviembre, uno de los dos mayores paquetes junto al de EEUU. Pekín anunció una inversión de 4 billones de yuanes ($585.000 millones, 450.000 millones de euros), destinados a infraestructuras y desarrollo social, inferior a los 787.000 millones de dólares (576.000 millones de euros).