Ante la apertura de nuevos mercados se imponen también nuevos retos que tendrá que afrontar el productor y consumidor panameño, pero para ello, tendrán que disponer de las herramientas necesarias para hacerle frente a situaciones generadas por la competitividad, como lo es la competencia desleal.
En virtud de esto, la Comisión de Libre Competencia y Asuntos del Consumidor (CLICAC) evalúa la posibilidad de modificar la Ley 29, que desarrolla temas sobre monopolio, libre concurrencia, comercio desleal y protección al consumidor.
Melitón Arrocha, comisionado de la CLICAC, señaló que los cambios se realizarán una vez se hagan las consultas a todas las partes involucradas, ya que la Ley 29 no es lo suficientemente expedita.
Las declaraciones de Arrocha se fundamentan en que debido a la apertura de nuevos mercados, las prácticas desleales deben ser tratadas con la agilidad que requiere el entorno económico internacional.
"En este sentido, se hace de vital importancia que dentro de las reglas del juego haya procedimientos expeditos que garanticen que conductas que en algún momento puedan ser nocivas no afecten a la producción nacional", manifestó Arrocha.
Aunque el Comisionado no reveló cuando será propuesto el proyecto de ley ante la Asamblea Legislativa, porque debe pasar por previas consultas, declaró que con las adecuaciones que se le hagan a la Ley 29, se garantizará la ejecución de medidas que protegerán al productor nacional, que se encuentra frente a Tratado de Libre Comercio (TLC) firmados y por firmar.
Entre otros aspectos considerados como punta de lanza para enfrentar el nuevo año, la CLICAC anunció que dará apertura oficinas regionales en Panamá Este, Oeste, Darién y en Bocas del Toro, además de que continuarán con la campaña de quiebre de asimetrías de información existentes en el mercado y la aplicación de las verificaciones de metrología legal.
La CLICAC durante el año 2003 se manejó con un presupuesto de 3 millones 237 mil dólares, de los cuales ejecutó 3 millones 059 mil dólares.
Hay quienes tienden a pensar que es el mismo sistema desastroso de buses, pero cuando se ve cómo funciona, como en el caso de Bogotá, no tiene nada que ver con el actual servicio, aclaró Bennett.
Los buses articulados funcionan en una arteria principal, apoyados por otros más pequeños que recogerían a las personas en las barriadas y las llevarían a las paradas de la vía principal (buses alimentadores).
El usuario, al momento de comprar su pasaje, ya tiene derecho a usar el sistema y no tendría que volver a pagar cuando aborde los buses principales.
El costo de un sistema de esta naturaleza dependerá de las infraestructuras que tengan que montarse y de la cantidad de autobuses a comprar.
Una de las situaciones irregulares que vivían los miles de usuarios del transporte colectivo era que se invertía mucho en pasaje debido a que para trasladarse de su casa al trabajo y viceversa tenían que tomar varios autobuses.
Ante esta situación se realizaron una serie de ajustes que permiten que hoy en día este gasto sea menor para los usuarios. Para ello en el 2001 se creó lo que se denominó rutas transversales.
Según la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT), con estas rutas se permite que los usuarios de Tocumen y la 24 de Diciembre, transiten en sus respectivos autobuses por vías como la Ricardo J. Alfaro (Tumba Muerto) y la Simón Bolívar (Transístmica), cuando sólo lo hacían por vía España.
Mientras que los buses de Panamá Viejo podrán transitar por la Ricardo J. Alfaro y la vía Cincuentenario. Los de Alcalde Díaz podrán viajar por Vía España, y los de Bethania por la Ricardo J. Alfaro.