El presidente del opositor Partido Socialdemócrata Alemán (SPD), Sigmar Gabriel, propuso ayer una pensión mínima de 850 euros (1,079 dólares) para los jubilados en su país y un gran consenso entre los partidos para evitar en el futuro la amenaza de la pobreza para los pensionistas.
Según la fórmula elaborada por su partido, a la pensión mínima de 850 euros (1,079 dólares) tendrán derecho solo quienes hayan trabajado plenamente sin parar durante 40 años.
Quienes tuvieron ingresos bajos y para los afectados por un largo desempleo pero que cotizaron al menos durante 30 años se deberá compensar la pensión con dinero público mediante una “pensión solidaria” que tendría un coste anual de aproximadamente mil millones de euros (1,269 millones de dólares) y tendencia creciente, señaló Gabriel.
Gabriel defendió también un incremento de los fondos que las empresas y sus trabajadores dedican a pensiones suplementarias para compensar posibles deficiencias de las pensiones públicas.
La iniciativa del Partido Socialdemócrata Alemán se asemeja a la propuesta presentada recientemente por la ministra federal de Trabajo, Ursula von der Leyen, quien dio la voz de alarma ante los cálculos de su ministerio que preven a partir del año 2030 un incremento de los jubilados con ingresos insuficientes para una vida digna.
El ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schuble, considera, sin embargo, que los costes para esta iniciativa así son incalculables, debido a que “una perspectiva para el año 2030 va mucho mas allá de nuestros planes financieros a largo plazo”.