La Cámara de Representantes pidió a la administración de Estados Unidos, George Bush, detener la iniciativa de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y en su lugar le propone adoptar un régimen de impuesto territorial.
Dick Armey, miembro del Congreso, sostiene en un una carta enviada al secretario del Tesoro, Paul O´neil, que Estados Unidos debería cambiar a un sistema territorial.
"El sentido común indica que los países únicamente gravan ingresos devengados dentro de sus fronteras y también elimina el gravar doblemente el ingreso ahorrado o invertido", señala Armey.
Esta vía está en consonancia con una "política de impuestos inteligente, protege la privacidad financiera, y preserva la soberanía fiscal", agrega.
Armey manifiesta que el incentivo de la evasión de impuestos quedaría eliminada y el crecimiento económico mejoraría con un sistema territorial. Añade que impuestos apropiados de ahorro e inversión estimularía la actividad comercial localmente y atraería la inversión de afuera.
"La mala política económica es la única razón para rechazar la iniciativa de la OCDE", dijo Armey.
Los países que están siendo perseguidos por tener políticas de impuestos atractivas tendrán poca iniciativa para cooperar en encauzar a los traficantes de drogas, terroristas y otros criminales internacionales, asegura Armey.
La propuesta de la OCDE, sin lugar a dudas causará un incremento de crímenes, ya que las personas podrían buscar ingresos ilegales de cosas tales como el lavado de dinero para desviar el ingreso legítimo perdido.
El esfuerzo de la OCDE está diseñado para crear un cartel de impuestos a beneficio de un pequeño puñado de naciones de impuestos altos. Estos países están buscando impedir el flujo de capital global y la economía de los Estados Unidos sufrirá si no tienen éxito.
La lista negra de la OCDE, en la que se encuentra los llamados Paraísos Fiscales, se encuentra Panamá y otros países como Islas Vírgenes, Caimán y Bahamas.