Las experiencias van desde actividades familiares como la recolección de escamas de pescado o conchas para la confección de artesanías o procesamiento de desechos de envases, como la población en Bocas del Toro que prepara bolsos femeninos con el material de las bolsas de los supermercados; hasta la instalación de viveros, criaderos de pequeños mamíferos o iguanas y la promoción turística rural.
En Coclé, una comunidad se ocupa de preservar la materia prima para la confección de sombreros y también, de cultivar plantas medicinales que tienen un mercado en la cabecera de provincia y en otros poblados vecinos. En Veraguas, varias organizaciones producen café orgánico y otras cosechan cítricos.
Actividades de un carácter complejo por su gestión técnica como la agroforestería, la agricultura orgánica, el ecoturismo, el manejo de fincas, la reproducción de especies silvestres en peligro de extinción, se han convertido ahora en planes de trabajo donde se involucran tanto hombres como mujeres. Sobre esto, resalta que un 40% de los proyectos pertenece a organizaciones femeninas.