Varios miles de empleados del grupo industrial alemán Siemens y del poderoso sindicato del metal IG Metall protestaron ayer contra los planes de eliminación de empleos y deslocalización de la empresa.
Sólo en el Estado federado de Baviera, en cuya capital Múnich está la central de Siemens, se manifestaron trabajadores de nueve plantas, además de otras protestas en las ciudades de Bremen, Hamburgo, Colonia, Rostock y Bielefeld.
Con esa acción, los sindicatos se han propuesto impedir que la dirección de Siemens implante en algunos centros de producción la jornada laboral de 40 horas sin el correspondiente ajuste salarial ni otros derechos adquiridos, como las pagas íntegras de Navidad y vacaciones. Según Siemens, unos 5,000 puestos pueden desaparecer en Alemania a menos que los trabajadores hagan concesiones para compensar las ventajas salariales de otros países debido a la fuerte competencia internacional.
Por su parte, el comité de empresa teme que hasta 74,000 de los 167,000 empleos que tiene Siemens en Alemania estén en peligro, lo que la compañía ha calificado de una manera de generar pánico.
El problema más inmediato está en la planta de producción de teléfonos celulares e inalámbricos de Kamp-Linfort, donde 2,000 puestos pueden ser trasladados a Hungría por los menores costes salariales en ese país.