El gobierno uruguayo tenía previsto recibir ayer a una misión del FMI para negociar más préstamos de apoyo a la castigada economía, en medio de una huelga general de trabajadores en protesta por un proyecto de ley que prevé una fuerte alza impositiva a salarios y pensiones.
Con el proyecto, que recibió ayer media sanción en el Senado y será tratado en la Cámara de Representantes, el gobierno se propone aumentar en 230 millones de dólares los ingresos del Estado para cumplir la meta pactada con el FMI de bajar el déficit fiscal a 2.5 % del producto.
Uruguay, afectado por una larga recesión y más recientemente por la crisis de la vecina Argentina, cerró el 2001 con un déficit de 4.2 % del producto interno bruto, equivalente a 779 millones de dólares.
El gobierno de Jorge Batlle, del centroderechista Partido Colorado, dijo que pidió días atrás al FMI un aumento en un crédito aprobado en marzo por 743 millones de dólares para el bienio 2002-2003. El monto del aumento pedido no ha sido divulgado.
La delegación del FMI se entrevistará con el ministro de Economía, Alberto Bensión, y probablemente con el presidente Batlle, dijo un portavoz del gobierno.
"(La misión del fondo) viene a actualizar algunos de los datos de la evolución más reciente de la economía.... Obviamente, en las conversaciones estará la solicitud que hemos hecho de un aumento al crédito acordado originalmente con el Fondo", dijo a varios periodistas el ministro Bensión.
La crisis argentina ha golpeado el comercio, el turismo y ha afectado el históricamente sólido sistema financiero uruguayo, que opera desde hace décadas como refugio de capitales argentinos. En los primeros cuatro meses del año los depósitos, sobre todo los de argentinos, cayeron 18,7 por ciento a 11,077 millones de dólares.