El desempeño del mercado bursátil quizás no pueda predecir quién será el presidente de Estados Unidos. Pero un análisis de las tendencias históricas en Wall Street y de las elecciones estadounidenses ofrece algunos datos interesantes.
Y pese a lo que indiquen los sondeos, los años electorales fueron buenos para los precios de las acciones en la mayoría de los comicios.
Los republicanos nominaron el jueves oficialmente como candidato presidencial al gobernador de Texas, George W. Bush, en la convención nacional del partido celebrada en Filadelfia, donde causaron furor sombreros, botones y peluches de animales que recordaron la mascota del partido, el elefante.
Los demócratas pronto tendrán su turno para promocionar al vicepresidente Al Gore en la convención partidista del 14 al 17 de agosto en Los Angeles (Todavía se desconoce si la mascota de los demócratas, el burro, ocupará un espacio destacado durante la reunión).
La carrera por la presidencia es peleada. Y a tres meses de los comicios, que tendrán lugar el 7 de noviembre, pocos expertos quieren pronosticar quién será el ganador.
Para evaluar si el mercado puede pronosticar el resultado electoral, analistas de Salomon Smith Barney estudiaron 28 ciclos de elecciones presidenciales a partir de 1888, cuando el republicano Benjamin Harrison derrotó al demócrata Grover Cleveland.
Cuando el partido en el poder fue reelegido, los mercados accionarios avanzaron en el 81 por ciento de los casos (en 13 oportunidades de 16 elecciones) y cayeron en 19 por ciento de los casos (tres elecciones), una correlación "significativamente justa", dijeron los analistas de Salomon.
"Como un termómetro de los resultados electorales, una subida del mercado, sin lugar a dudas, reflejaría satisfacción en el partido de gobierno", dijo el informe de Salomon.
Cuando el partido en el poder es derrotado, el desempeño del mercado bursátil estuvo más que inseguro.
Las acciones avanzaron en el 58 por ciento de los casos (siete elecciones) y retrocedieron en 42 por ciento de los casos (cinco elecciones).
Las posibilidades de un mercado alcista son mejores en años electorales: Las acciones subieron en el 71 por ciento de los comicios (20 elecciones) pero bajaron en 29 por ciento de las votaciones (ocho) en un año electoral.
En otra medición, analistas de Morgan Stanley Dean Witter establecieron que el cuarto año de un periodo presidencial era bueno para las acciones.
Comenzando con datos de 1948, cuando el demócrata Harry Truman derrotó por sorpresa al republicano Thomas Dewey, las acciones arrojaron en promedio subidas de 15,2 por ciento en el cuarto año de la presidencia, el segundo mejor desempeño en periodos presidenciales de cuatro años.
Morgan Stanley atribuye los resultados al estímulo de políticas fiscales y dijo que no importaba si eran republicanos o demócratas quienes estuvieran en el poder.
El mejor periodo de seis meses en un cuarto año presidencial se ha registrado habitualmente desde fines de mayo hasta noviembre.
Las acciones incluso mejoraron en un tercer año presidencial, con un promedio de ganancias del 23,3 por ciento, estableció Morgan Stanley.
Las ganancias fueron más modestas al inicio de un gobierno, con una subida de los títulos de 7,1 por ciento en promedio en el primer año y 10,9 por ciento en el segundo año.
Salomon Smith Barney también observó tendencias pos electorales y halló que las acciones no tienen buenos desempeños en los últimos meses del año electoral si hay cambios en el partido en el poder, como ocurrió 12 veces en la historia. El mercado bajó en 67 por ciento de los casos y avanzó sólo en 33 por ciento de los veces.