El presidente ruso, Vladimir Putin, declaró ayer en Roma que no cederá a "ningún chantaje" sobre el caso del gigante del petróleo ruso Yukos, que es objeto de una ofensiva judicial, y se comprometió a restaurar la estabilidad financiera en el país.
Putin acusó a los multimillonarios que se enriquecieron con las privatizaciones de Rusia de gastar "centenares de millones de dólares" para defender sus riquezas y pagar cifras exhorbitantes a sus abogados para que la prensa se movilice sobre el caso.
El presidente ruso respondió con ese tono insinuante a una periodista francesa del diario Le Monde, Laurent Zecchini, con la que había tenido en el pasado enfrentamientos en una conferencia prensa celebrada en Bruselas, Bélgica.
"Admitamos que aquellos que han ganado en cinco o seis años miles de millones de dólares -ganancias de esa proporción no se obtienen en ningún país occidental- lo hayan hecho legalmente. Después de haber ganado todo ese dinero han gastado centenares de millones de dólares para salvar sus fortunas. Nosotros sabemos cómo gastan ese dinero: en abogados, en firmas y compañías, en hombres políticos e incluso en personas encargadas de hacer preguntas", dijo el presidente ruso.