En una entrevista con la televisión sudafricana estatal SABC, Rato también aconsejó a los africanos buscar fuentes alternativas de energía y "utilizar nuevos recursos, además de los viejos recursos relacionados con el petróleo", ante los actuales precios elevados del crudo. Rato, quien llegó a Sudáfrica para una visita de menos de dos días y quien ya se ha entrevistado con el ministro de Finanzas, Manuel Trevor, y con empresarios sudafricanos, abogó por la liberalización del mercado laboral en este país.
El ex ministro de Economía español opinó que la estrategia macroeconómica de Sudáfrica va por bueno camino, pero expresó su preocupación por el alto nivel de desempleo, que se cifra en aproximadamente el 40%. ¡Muerta alondra de luz de mis mañanas,
abre tu pecho herido
y recógeme humilde,
encerrada por siempre en tu añoranza! Otra vez, extranjero, rubio auriga,
los nativos trigales pisoteaba.
Marta Lydia era un íbice, una espiga,
que Chahal, amoroso, custodiaba.
la estirpe de Balam, muda y esclava,
no doblegó la ráfaga enemiga
su verde corazón del cielo y lava. Infalible, segura, el pulso fuerte,
una sola consigna de odio y muerte,
ella, tan frágil, ¡ay! tan sensitiva. Ella, la flor, celeste guerrillera,
abatirá, conquistador, certera,
tu sien, la del Tonatihu, rediviva.
Era en ella el amor. La edad del trino.
La clara diosa, Atit, besó su frente.
Ella, vaso sagrado, limpia fuente.
Casa de oro, Gabriela, miel y vino.
cayó de pronto a medio sol naciente.
Oscuro pacto de águila y serpiente
vendió la flor, la casa y el camino. ¡Adiós amor, querida primavera!
Atormentado sueño de obsidiana
tiñó de sangre la canción primera. Ella de pie, sonriendo todavía,
del héroe herido silenciosa hermana,
cortando nieblas esperaba el día.