El Banco de Portugal anunció ayer una revisión a la baja de sus previsiones que pintan un negro cuadro de la economía lusa, con una recesión del 1.4 % este año, un aumento de casi el uno por ciento del desempleo y una inflación del 3.6 %.
Un informe de la institución empeoró todas las variables económicas previstas para este año en Portugal, acosado ya por las tasas de interés más altas registradas en la década, por encima del 8%, exigidas para refinanciar su deuda soberana.