El primer ministro británico, Gordon Brown, abogó ayer ante el Parlamento Europeo (PE) por reformar los sistemas que garanticen que ninguna parte del sector financiero queda sin control tras la crisis.
Brown insistió en que esa supervisión debe incluir tanto a todos los productos financieros como a todas las partes del mundo y, por tanto, suponer el fin de los paraísos fiscales.
Nuestras regulaciones deben aplicarse a todos los bancos, en todas partes, en todo momento, sin posibilidades para actividades en la sombra y sin escondites en ningún lugar del mundo para la evasión fiscal, subrayó.
Para el primer ministro británico, que presentó a los eurodiputados las prioridades de cara a la próxima cumbre del G20 en Londres, esa cita puede señalar el "principio del fin de los paraísos fiscales". Dijo que la crisis ha dejado claras algunas lecciones, como que "los mercados deben ser libres, pero nunca libres de valores".