La canciller alemana, Angela Merkel, reclamó ayer para su Gobierno los éxitos alcanzados en la lucha contra la crisis económica para contrarrestar un duro ataque del jefe de la oposición socialdemócrata, Sigmar Gabriel, que la acusó de haberse convertido en "la canciller de los consorcios".
Merkel inició su intervención en el debate sobre los presupuestos públicos ante el Bundestag, la cámara baja alemana, recordando la quiebra de Lehmann Brothers que dio pie a la crisis financiera internacional y cuyo aniversario se cumplió precisamente ayer.
"Entonces dije que queríamos salir más fuertes de la crisis de lo que habíamos entrado en ella. Los pronósticos eran sombríos y muchos no lo creían posible, pero hemos mostrado de lo que somos capaces. Hemos vuelto a la senda del crecimiento y el mercado laboral se ha mostrado extraordinariamente robusto", dijo.
"Cuando entré en la Cancillería había más de cinco millones de parados. Ahora hay poco más de tres millones y eso es un éxito que no se puede ocultar", afirmó Merkel.
Además, defendió el presupuesto para 2011, el comienzo de un plan para ahorrar 80,000 millones de euros en cuatro años, como "expresión de una cultura de la estabilidad que debe ser modelo en Europa".