Los gobiernos latinoamericanos deben eliminar los obstáculos que dificultan la recepción de transferencias monetarias desde Estados Unidos y considerar las remesas como un asunto privado y no sujeto a impuestos, indicó un informe realizado por el Diálogo Interamericano.
Las remesas, estimadas actualmente en 30,000 millones de dólares anuales, superan muchas veces o igualan las inversiones extranjeras directas, el portafolio de inversiones, la ayuda extranjera, o el endeudamiento público y privado, indicó el informe, reseñado ayer en un boletín del centro de análisis.
Mecanismos de transferencia ineficientes y la falta de competencia resulta en un costo de 7% a 7.5% del dinero enviado a los países, señaló David Grace, gerente de servicios financieros y regulación del Consejo Mundial de Asociaciones de Crédito (World Council of Credit Unions).
Si los gobiernos mejoraran la competencia en la transferencia de dinero, los costos bajarían, lo cual ayudaría tanto a quienes reciben las remesas como al sector financiero de la región, estimó Manuel Orozco, experto del Diálogo Interamericano.
"El tema es que es su dinero. Es el dinero de esas familias" que trabajan en Estados Unidos para poder ayudar a sus familiares que quedaron atrás, dijo Donald Terry, gerente del Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN) del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) e integrante del grupo que realizó el informe.
En 2001, 3,600 millones de dólares en remesas fueron enviadas a Centroamérica, contra 2,000 millones en inversiones extranjeras directas (IED)y 2,100 millones en asistencia al desarrollo oficial, según el informe.
México recibió en el mismo periodo 8,900 millones de dólares en remesas, contra 24,700 millones en IED. Sudamérica obtuvo remesas por 4,000 millones de dólares, contra 8,200 millones en IED, mientras el Caribe recibió 4,500 millones en remesas y sólo 2,700 millones en IED.